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17/04/2025

“Me están quitando lo esencial para mis hijas”: el drama de una mamá por la suspensión de acompañamientos terapéuticos

Liliana es mamá de Aixa, con parálisis cerebral, y Frida, con autismo. Ambas necesitan acompañamiento terapéutico para poder estudiar y asistir a sus talleres, pero la obra social PAMI dejó de cubrirlo. "Es un día negro para mí", lamentó Liliana, quien denuncia la grave vulneración de derechos que viven sus hijas.
El PAMI le dejó de cubrir el acompañamiento a sus hijas, ambas con discapacidad | Foto Daniela Luján para CIPO360
El PAMI le dejó de cubrir el acompañamiento a sus hijas, ambas con discapacidad | Foto Daniela Luján para CIPO360

La situación de las personas con discapacidad y sus familias atraviesa un momento crítico en Argentina, y la historia de Liliana, vecina de Cipolletti, lo refleja de manera contundente. Ella es mamá de dos niñas: Aixa, que padece parálisis cerebral y requiere asistencia permanente, y Frida, diagnosticada con trastorno del espectro autista (TEA). Ambas necesitan de acompañantes terapéuticos para poder asistir a sus actividades diarias, pero desde este año, la obra social PAMI decidió dejar de cubrir esa prestación.

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“Hoy es un día negro para mí”, cuenta Liliana entre lágrimas. “El PAMI me dijo que no va a pagar más el acompañamiento escolar, que no lo cubre. El año pasado pagaron todo, pero ahora dejaron de hacerlo”. Esta decisión obliga a la familia a interrumpir el acompañamiento de las niñas, ya que el costo mensual es imposible de afrontar para ellos: “Yo trabajo en un comercio, soy de clase trabajadora, no sé de dónde voy a sacar para pagarlo”.

La situación se agrava porque no solo dejaron de cubrir el acompañamiento, sino que también existen demoras en los pagos a otras profesionales como kinesiólogas, psicomotricistas y fonoaudiólogas, esenciales para la salud de las niñas.

“La kinesióloga ya no viene porque le deben desde el año pasado. Y ahora mis hijas no están recibiendo lo que por derecho les corresponde. Aixa depende 100% de mí y de su kinesióloga; y Frida no puede estar sola en la escuela. El otro día la acompañante faltó y la directora me llamó para que la retirara porque no puede quedarse sin alguien a su lado”, relató angustiada.

Liliana realizó todos los reclamos posibles, incluso se comunicó con el Consejo de Educación, pero no recibió respuestas concretas. Le ofrecieron una figura de acompañamiento ocasional, que dista mucho de cubrir las necesidades diarias de Frida, que, como todo niño con TEA, requiere rutinas estables y asistencia constante.

“Veo vulnerados los derechos de mis hijas, los de las personas con discapacidad, y los derechos internacionales del niño. Esto repercute enormemente en la salud de mis hijas, en su bienestar, en su derecho a educarse y a vivir dignamente”, concluyó Liliana.

El caso pone en evidencia una problemática que afecta a muchas familias en todo el país, y que este año se profundizó por decisiones de recorte y demoras en las coberturas por parte de obras sociales. 

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