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19/05/2025

Crimen en la comisaría: la hipótesis que busca instalar la defensa de los policías

Continúa el juicio contra las cuatro suboficiales imputados por la muerte de Jorge Gatica en la Unidad 45, del barrio Anai Mapu.
El forense Uzal explicó la cantidad de lesiones que presentaba el cuerpo y brindó un detalle revelador: había perdido 1,2 litros de sangre por la hemorragia. Foto: Cipo360.
El forense Uzal explicó la cantidad de lesiones que presentaba el cuerpo y brindó un detalle revelador: había perdido 1,2 litros de sangre por la hemorragia. Foto: Cipo360.

Sexta jornada del juicio que se sigue a cuatro policías por la aplicación de tormentos y la muerte de Jorge Gatica, la persona que habían detenido horas antes en la comisaría 45 del barrio Anai Mapu. Continuó la extensa declaración del médico forense que realizó la autopsia, Marcelo Uzal. El profesional había declarado durante cuatro horas el viernes por la tarde.

 

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Uno de los querellantes – que representa a la madre de Gatica y a sus dos hijos menores -, Iván Chelía, buscó profundizar sobre la cantidad de personas que pudieron haber participado en el hecho. “La hipótesis más probable – explicó el perito -, es que alguien haya participado sujetándolo mientras otro lo golpeaba”. Y cuando se le preguntó sobre si podían haber sido más participantes, respondió con un lacónico “puede ser”.

Al ser consultado sobre cómo estaría una persona con siete facturas en las costillas – como fue el caso de Gatica -, precisó que “tendría muchas dificultades para respirar y mucho dolor”.

Luego fue el turno de los abogados defensores de los cuatro imputados: Andrea Henríquez y Walter Carrizo, asistidos por Federico Diorio; Vilmar Quintrel, por María Denisse Mari; y Jorge Sosa, por Damián Moreyra. El eje común fue marcar supuestas contradicciones en el informe de la autopsia y dejar alguna duda sobre la causa de la muerte.

 

La paciencia del médico forense: el viernes declaró durante cuatro horas; y hoy otras cuatro. Foto: Cipo360.

 

El que se abocó a profundizar en esa hipótesis fue Moreyra: en varias oportunidades consultó si la muerte no podía deberse a una complicación por la ingesta de alcoholo y cocaína, algo que fue negado por el médico debido a la cantidad de restos hallados en el cuerpo, y por el tiempo que pasó desde que detenido (a las 21.15 del 9 de enero de 2023), y el de su presunto fallecimiento (a las 0.15, cuando ingresó a Emergencias sin signos vitales).

Por otra parte, el defensor de Sosa trató de instalar un tema crucial: que las siete fracturas de costillas - que terminaron determinando la muerte de Gatica al perforarle el hígado -, fueron producto de un desesperado intento de reanimarlo. “¿Esas fracturas pudieron haber sido producidas por las maniobras de RCP?”, quiso saber. Uzal ya había respondido a una consulta similar el viernes: en ese caso, las fracturas habrían estado sobre el esternón, y no sobre los laterales, como ocurrió en este caso.

 

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Los defensores fueron muy vehementes en preguntar sobre el destino de la ropa que vestía Gatica al momento de su muerte: una remera amarilla con vivos verdes; unas bermudas azules, calzoncillos negros, medias azules. Un vestuario que desapareció de la sala de autopsias y nadie supo adónde fueron a parar. “¿Hubiera sido importante poder analizar esa ropa?”, preguntó Mari. “Posiblemente sí; yo no realizo ese tipo de pericias”, dijo el forense.

La doctora Mari mostró una filmación que realizó la Policía Federal durante una revisión del lugar donde ocurrió el hecho. El forense manifestó que no encontraron rastros de sangre, ya que la hemorragia fue interna. Tampoco vieron vómitos de sangre: “para eso, la sangre tendría que haber ingresado antes al estómago de Gatica, y al momento de la autopsia el estómago estaba vacío”, dijo.