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04/07/2025

A 7 años de la Ley Justina desde el Alto Valle siguen luchando para incluir la donación pediátrica

Desde el 2018, toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos, a menos que haya expresado lo contrario previamente. En Neuquén existe un reciente caso que marcó un hito en la medicina argentina y una familia que aún lucha para ampliar esta ley.
La familia de Felipe trabaja para enseñarle a la sociedad sobre este tema, aún no contemplado en ninguna ley.
La familia de Felipe trabaja para enseñarle a la sociedad sobre este tema, aún no contemplado en ninguna ley.

El 4 de julio de 2018 en Argentina se sancionó la Ley 27.447, también conocida como Ley Justina, que lleva el nombre de Justina Locane, la niña de 12 años que murió esperando un trasplante de corazón. El proyecto fue impulsado por su familia, principalmente sus padres Paola y Ezequiel, quienes siguieron la campaña iniciada por su hija, llamada "Multiplicatex7", haciendo referencia a la cantidad de vidas que podrían salvarse con una donación, tanto de órganos como de tejidos.

Desde ese año en el país rige la ley, que establece que todas las personas mayores de 18 años son donantes, a menos que hayan indicado lo contrario previamente. Anteriormente, frente a una muerte se consultaba a la familia qué quería hacer con esos órganos. Con la ley cualquier persona que no haya expresado su negación se convierte en donante automáticamente.

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En Neuquén hay una familia que viene luchando y trabajando en un proyecto para que esta ley se cumpla y amplíe, de forma que también incluya la donación pediátrica. Los padres de Felipe Palagani, el bebé de un año recientemente trasplantado, han presentado en el Congreso 7 puntos de la ley actual que no se están cumpliendo, en conjunto con Ezequiel, el padre de Justina.

Durante el proceso los padres de Felipe han trabajado en ampliar la ley Justina, proponiendo que los menores también sean considerados donantes, siempre resguardando el derecho de sus familias a expresar lo contrario. El proyecto busca ampliar derechos y salvar vidas, "por cada niño y niña que espera". A través de la cuenta uncorazónparafelipe comparten información y buscan concientizar a la comunidad, a la espera de que este proyecto sea apoyado por más legisladores y pueda convertirse en una realidad.

Pamela, su madre, ha manifestado que "la falta de donantes pediátricos, sumada a vacíos legales y a la falta de concientización, agrava una situación de emergencia que no puede esperar más". Por eso ha encabezado durante todo este tiempo el lema "hablar de donación pediátrica está bien", buscando eliminar miedos y tabúes.

La importancia de incluir esto recae en que los niños pueden recibir órganos de adultos, pero los bebés y niños pequeños suelen necesitar órganos de personas de su misma edad y tamaño, para que sean compatibles. Con una donación más de 7 vidas pueden ser salvadas.

Felipe fue trasplantado el pasado 21 de junio en el Hospital Italiano de Buenos Aires, tras meses de espera y de estar en emergencia nacional. El corazón que recibió fue de Luca, un niño compañero de habitación de Feli. Pero además de la casualidad, Felipe fue el primer paciente en recibir un trasplante a partir de una donación de corazón en asistolía controlada.

Este caso marca un precedente para que se abran nuevas posibilidades, ya que en Argentina se hacen de 20 a 30 trasplantes cardíacos pedríaticos por año, es decir que cientos de niños siguen esperando. La campaña "los órganos no van al cielo" apunta a repensar esto y fomentar la donación en infancias y adolescentes menores.