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24/07/2025

Los riesgos del escrache en redes: lo acusaron de robar y en realidad estaba trabajando

El albañil se defendió de la denunciay afirmó que sólo cumplía con una tarea que le encomendaron.
La Chevrolet S10 fue secuestrada a raíz de la denuncia. Su propietario pide que se le regresen. Foto: gentileza Inforo.
La Chevrolet S10 fue secuestrada a raíz de la denuncia. Su propietario pide que se le regresen. Foto: gentileza Inforo.

La ansiedad y la inmediatez parecen ser dos signos de nuestra época. Ese espíritu “justiciero” que lleva a escrachar en las redes a cualquier persona, puede producir errores graves. Como el caso de un vecino de Fernández Oro, que fue filmado mientras retiraba unas bolsas de revoque fino de una obra en construcción y los cargaba en su camioneta.

 

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Las imágenes se subieron a las redes, hubo una denuncia por hurto; la policía buscó al vehículo y lo encontró rápidamente en el barrio Kelumar. Su propietario se sorprendió: no entendía como su camioneta podía estar involucrada en un hecho así. Después fue peor, cuando se dio cuenta de que él mismo era el acusado.

Alfonzo Zúñiga tuvo que hacer una contradenuncia para explicar lo que estaba sucediendo: se presentó ante la comisaría de Fernández Oro y explicó que en realidad estaba trabajando. Zúñiga, albañil de profesión, precisó que fue contratado por Emanuel Espeche, quien lo autorizó a retirar los materiales de una obra ubicada en la calle Los Andes 605 para realizar un trabajo.

La historia terminó en el secuestro de la camioneta, una Chevrolet S10 blanca con vidrios polarizados y antivuelcos grises, y el comienzo de una causa judicial por hurto. En su presentación ante la comisaría, Zúñiga comentó que “hoy en día estoy sufriendo acoso de parte de mucha gente quienes me hostigan y me tratan como si tuviera la culpa de lo sucedido”. Agregó que perdió “varios trabajos de albañilería dado que dañaron mi imagen como constructor”.

En declaraciones formulados a la radio La Voz de Oro, el hombre sostuvo: “fue horrible porque me llevaron como un delincuente y la pasé mal”. Y enfatizó que “desde entonces, no puedo caminar tranquilo por la calle”,

Por su parte, la gestora Marisol Cabrera, que lo acompaña en el reclamo, aclaró que buscan “limpiar su nombre porque la ciudad es chica y esto lo perjudicó mucho”. Ahora esperan que la justicia revise el caso y se devuelva la camioneta, mientras insisten en que Alfonso solo cumplía con una orden de trabajo.