Publicidad
 
19/08/2025

Repartidores de delivery: un trabajo de riesgo en las calles de Cipolletti

En la última semana, tres jóvenes resultaron con heridas de consideración y tuvieron que organizar una campaña solidaria.
En la última semana, tres jóvenes sufrieron accidentes graves. Dos de ellos tendrán entre cinco y seis meses de recuperación. Foto: archivo.
En la última semana, tres jóvenes sufrieron accidentes graves. Dos de ellos tendrán entre cinco y seis meses de recuperación. Foto: archivo.

Trabajar en una plataforma de delivery como repartidor se convirtió en una alternativa laboral para muchos jóvenes de la región. Con frío o calor, con lluvia o viento, en bici o en moto, cruzan la ciudad a toda velocidad. A veces, con demasiada vehemencia. Otras, sin encontrar la empatía de los conductores, que los ven como un rival en una competencia que no conduce a ningún lado. Lo concreto es que ser “delivery” multiplica la posibilidad de accidentes.

 

Leé también: Un joven fue apuñalado mientras intentaba ayudar a recuperar una moto robada de un delivery

 

En la última semana, tres jóvenes sufrieron accidentes de consideración. Y en dos casos, tendrán que atravesar un largo período de recuperación. Sus compañeros organizaron una campaña de ayuda para conseguir los elementos que van a necesitar en ese proceso.

Uno de ellos sufrió fracturas en la cadera y la rodilla, además de un esguince de tobillo. Tiene para un mes de estar internado y después entre cinco y seis meses de rehabilitación. Complicado cuando la relación laboral no reconoce siniestros laborales. Sus compañeros consiguieron una silla de ruedas en calidad de préstamo.

Otro de los trabajadores de la plataforma de repartos protagonizó un choque y sufrió triple fractura de tobillo. La recuperación le demandará cinco meses y la campaña que hicieron sus compañeros permitió conseguir las muletas que lo acompañarán durante un tiempo.

 

Ser repartidor de una plataforma de delivery aumenta los riesgos de accidentes en la calle. Foto: archivo.

 

Un tercero sufrió un impacto más espectacular pero la terminó sacando más “barata”: voló por el aire y cayó aparatosamente contra el pavimento. Gracias al casco, a la forma de caer y a un poco de suerte, no tuvo más consecuencias que unos fuertes golpes.

“Hay de todo un poco – comentó un repartidor -. A veces la culpa es nuestra; pero en la calle se ve mucho apuro, demasiado acelere. Peatones, ciclistas, motos, autos, se incorporan al tránsito sin mirar”.

Si los automovilistas se quejan de los “deliverys” por “andar a las chapas y no frenar en las equinas”, los repartidores tienen cuestionamientos similares: los autos que no miran por los espejos y doblan imprevistamente, los que no se fijan quién viene por la derecha y los que se adelantan irresponsablemente.