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CONTROVERSIA

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01/09/2025

Máxima Zorreguieta habló de Franco Colapinto en plena Fórmula 1 y sus palabras generaron controversia

Máxima Zorreguieta opinó sobre Franco Colapinto y desató la polémica: “Todavía no…”

El Gran Premio de Zandvoort se convirtió en escenario de una inesperada controversia gracias a los comentarios de Máxima Zorreguieta, reina consorte de los Países Bajos. Prácticamente estaba todo listo para que los rugidos de los motores inundaran el circuito, cuando las declaraciones de Máxima sobre el joven piloto argentino, Franco Colapinto, desataron una ola de reacciones encontradas. La amable y habitual sonrisa de Máxima en el paddock interpuso un matiz de tensión cuando fue abordada por periodistas que querían saber su opinión respecto a Colapinto, una de las promesas del automovilismo argentino.

El comentario que literalizó la polémica llegó tras una pregunta del periodista argentino Juan Fossaroli, quien trataba de conectar a Máxima Zorreguieta con sus raíces sudamericanas mientras mencionaba al joven corredor del equipo Alpine. "Todavía no lo conocí", afirmó la reina, con una expresión que cruzaba una línea fría de protocolo entre la expectativa cercana y una distancia institucional intencionada. La reacción inmediata fue una marea de desencanto entre los aficionados del piloto argentino, quienes esperaban conocer una señal de apoyo de su reina por origen.

 
 
 
 
 
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Esta distancia emocional, que en cierta medida Máxima procuró mitigar desviando la conversación hacia Max Verstappen y la efervescencia del público neerlandés, contrasta severamente con el fervor por lo autóctono en eventos internacionales de esta magnitud. La reina aludió a la bienvenida y emoción neerlandesa, enmarcando a Verstappen como centro de los afectos: "Hay mucha gente naranja, como decimos nosotros, que viene a disfrutar de este deporte… sobre todo a apoyar a Max". Con estas palabras, dejó en claro que su fidelidad emocional se centra en el país que la coronó.

Más allá de declaraciones que no quisieron invadir las consabidas normas de decoro que su posición exige, Máxima destacó otros aspectos de la Fórmula 1 como espectáculo. Con tono entusiasta, se paseó por terrenos menos escabrosos. "Es un deporte fantástico… no solo son los corredores, además están los equipos con su alta tecnología". Así evitó retomar focos que señalaban interrogantes sobre dónde reside su lealtad.



En un contexto que no paró de sumar polémica, el debate toma tintes de un cuestionamiento identitario. Relajada, pero firme en disciplinas, la dignataria ofreció ensombrescidas entrevistas, como la compartida con DAZN, en la que alabó el entusiasmo en Holanda, sin flanquear en el apoyo adjudicado a Verstappen. "Será una de las pocas veces más que la Fórmula 1 estará aquí y el espíritu es único", aseguró, sentenciando intenciones que trascienden más de lo planificado.

La pregunta sobre Franco Colapinto se repitió con insistencia, pero la tendencia a subrayar su compromiso público puso barreras firmes. Reconociéndose como la reina de Holanda sin desmedir diplomacias, recalcó: "Les deseo lo mejor a todos los competidores. Que sea seguro y sin accidentes". De este modo, defendió sus responsabilidades oficiales antes de cualquier atisbo de parentesco cultural. Hasta ahora, la decisión de Máxima Zorreguieta continúa echando al fuego un desencanto entre quienes desean recuperar uno que otro giro simbólico por parte de insurgentes en el ámbito global. El caso sitúa un reflejo más importante que fugaces banderas nacionales: la compleja balanza entre un rol representativo y los lazos que no siempre se rompen.

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