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03/09/2025

“Mi historia, mi verdad”: la desgarradora carta de Alison Calfunao tras sobrevivir a una cirugía que casi le cuesta la vida

Alison Calfunao relató en redes sociales cómo una cirugía rutinaria de ligadura de trompas derivó en dos paros cardíacos, la pérdida de su pierna derecha y un trasplante de corazón.
“Mi historia es un llamado a que nadie más viva lo que yo viví” (imagen gentileza)
“Mi historia es un llamado a que nadie más viva lo que yo viví” (imagen gentileza)

El 9 de junio de 2025, Alison Calfunao ingresó a la clínica San Lucas Maternidad con la esperanza de someterse a una cirugía de ligadura de trompas que consideraba sencilla. Confiada en el procedimiento, no imaginó que aquel día marcaría un antes y un después en su vida.

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En su relato, compartido a través de una carta que se volvió viral en redes sociales, Alison detalla cómo sufrió dos paros cardíacos en el quirófano, bajo la supervisión del ginecólogo Domingo Jachuk y del anestesista Heber Gerardo Escudero Fernández. “Lo que debía ser un día de cuidado para mi salud terminó en una pesadilla”, escribió, describiendo el caos y la impotencia que sintió mientras su corazón dejaba de latir.

Tras los paros, Alison fue trasladada a otra clínica, ya que San Lucas no contaba con terapia intensiva. Allí, conectada a un ECMO, luchó por su vida. Las complicaciones derivaron en la pérdida de su pierna derecha por trombosis y en un trasplante de corazón, que se realizó gracias a la generosidad de un donante. “Gracias a ese ángel estoy viva hoy”, dijo en su carta, con una mezcla de gratitud y dolor.

Su experiencia no solo describe lo físico, sino también lo emocional. Estuvo entubada días y noches, sin poder comunicarse, rodeada de cables, sondas y medicación. Por mi cabeza solo pasaban mis dos hijos… Estuve dos semanas sin poder dormir por miedo a no despertar nunca más”, relató. El delirio provocado por los fármacos y la tensión de la situación la llevó a perder dientes, sufrir herpes y enfrentar un dolor constante.

Al avanzar en su recuperación, Alison enfrentó un nuevo desafío: adaptarse a su cuerpo marcado y la ausencia de su pierna. Me pegaba, lloraba y sufría al verme. Ya no era llamada pierna, sino muñón, una palabra que impacta”, confesó. La aceptación y la lucha diaria por reincorporarse a la vida cotidiana son parte de su rutina, que incluye kinesio y terapia ocupacional dos veces al día, además de estrictos controles médicos en Buenos Aires.

En su carta, Alison también denunció la falta de apoyo de su obra social, Swiss Medical, que demoró autorizaciones para turnos médicos esenciales y la devolución de gastos ya realizados. “Hace poco perdí un turno de biopsia porque no me dieron la autorización. Eso para mí es muy importante, se trata de mi nuevo corazón”, apuntó.

Además de exigir justicia penal y social, Alison busca visibilizar un problema más amplio: la mala praxis y la negligencia que puede poner en riesgo la vida de pacientes. “Quiero ser la última que no pase nunca más por esto. Que se les quite la matrícula a quienes solo quieren facturar y no les importa la vida de los demás”,

Bien reflejado esta su fuerza emocional y el amor por su familia: sus hijos, su pareja y quienes la acompañaron durante todo el proceso. “Hoy soy apodada ‘Mamá Robot’ por mis hijos, porque saben de la prótesis que voy a recibir. Gracias a Dios estoy acompañada por tres hombres que no dejan que decaiga en ningún momento”.

Alison concluyó su relato profundamente agradecida: por la familia, por quienes rezaron por ella, y por cada profesional que le permitió sobrevivir.

Mi historia es un llamado a que nadie más viva lo que yo viví. Hoy estoy viva y con fuerzas para seguir peleándola”.