Cómo hacer scones crocantes de arándanos para la merienda

Una receta simple, para lograr scones húmedos por dentro, con una costra crocante y un plus de ricota y crema que los vuelve irresistibles.

25 noviembre, 2025

Una opción deliciosa para la merienda.
Una opción deliciosa para la merienda.

Los scones caseros siempre son una opción deliciosa para disfrutar en la merienda o desayuno. Esta versión suma ricota, crema y arándanos para lograr una masa muy tierna, con corazón húmedo y superficie crocante. La receta es muy sencilla, se mezcla todo en un bowl y el horno hace el resto. Además, podés adaptarla con pasas de uva, chips de chocolate o lo que más te guste.

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Ingredientes:

250 gramos de harina leudante (más un poco extra para ajustar y para la mesada)

2 huevos

½ taza de ricota

120 gramos de azúcar

100 centímetros cúbicos de crema de leche

1 cucharadita de esencia de vainilla

1 puñado de arándanos (pueden reemplazarse por pasas o chips de chocolate)

30 gramos de manteca derretida para pincelar

Azúcar extra para espolvorear

 

Preparación:

1- Colocar la harina leudante en un bowl grande y hacer un hueco en el centro. Agregar los huevos, la ricota, el azúcar, la crema de leche, la esencia de vainilla y los arándanos.

2- Integrar con una cuchara o espátula hasta obtener una masa espesa y algo pegajosa. Si está demasiado húmeda, sumar una o dos cucharadas más de harina hasta que quede manejable.

3- Tapar el recipiente y llevar la masa a la heladera durante 20 minutos. Este descanso ayuda a que tome cuerpo y sea más fácil de estirar, además de mejorar la textura final de los scones.

4- Pasado el reposo, volcar la masa sobre una mesada enharinada. Estirar con las manos hasta lograr unos 4 centímetros de espesor.

5- Cortar los scones con un cortante o con un vaso enharinado y acomodarlos en una placa para horno ligeramente enmantecada o con papel manteca.

6- Pincelar la superficie con la manteca derretida y espolvorear generosamente con azúcar.

7- Llevar a horno precalentado a 180°C entre 15 y 20 minutos, o hasta que estén dorados en la superficie. Retirarlos y dejarlos enfriar apenas sobre una rejilla antes de servir.