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26/11/2025

Femicidio de Silvia Cabañares: “Las instituciones la trataron como si fuera un personaje secundario”

El abogado querellante reclamó analizar cómo “operan los circuitos que la rodeaban”, desde proveedores de droga, las redes de explotación sexual y los que les brindan protección.
Silvia Cabañares fue asesinada en Las Perlas en agosto de 2023, 100 días después de que denunciara una violación grupal. Foto: archivo.
Silvia Cabañares fue asesinada en Las Perlas en agosto de 2023, 100 días después de que denunciara una violación grupal. Foto: archivo.

Silvia Cabañares fue asesinada brutalmente el 26 de agosto de 2023 en un descampado de Las Perlas. Una botella rota le perforó la arteria carótida y parte de un ojo; varios cuchillos se ensañaron con su cuerpo, que presentaba más de 17 puñaladas en el torso, la espalda y los muslos. Tres meses antes, el 15 de mayo, la mujer había sido atacada y violada por cinco sujetos que la invitaron a participar de un asado en una vivienda del barrio Confluencia, en Neuquén.

 

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Durante esa trama de 100 días, Silvia fue perseguida, amenazada e intimidada. Así y todo sostuvo su denuncia. Pero las instituciones que debían protegerla no lo hicieron y terminó asesinada en un barrio rionegrino. El abogado de la familia, César Alfaro, sostuvo que esas instituciones “la trataron como si fuera un personaje secundario”. Y planteó que esta es una oportunidad para entender “cómo operan los circuitos que la rodeaban”, desde los del narcomenudeo a la trata de personas, a “quienes captan mujeres vulnerables y explotan esa vulnerabilidad”.

Pero también para individualizar a “quienes sostienen zonas liberadas, quienes callan, quienes protegen, quienes se benefician”.

Alfaro y la familia de Silvia, especialmente su mamá, Flavia Currumil, venían sosteniendo que la violación y el femicidio están vinculados y que se debe investigar en conjunto. Y para eso hubo que vencer la inercia de los sistema judiciales y policiales de Neuquén – donde se produjo la violación -; y Río Negro – jurisdicción donde fue asesinada.

 

Flavia Currumil, la mamá de Silvia, en una de las audiencias que realizaron en los Tribunales de Cipolletti. Foto: archivo.

 

Para el abogado, hay una gran distancia entre las narrativas oficiales con la realidad práctica en la vida de quienes deben manejarse en esos submundos. Entre la política oficial de impulsar “la persecución del narcomenudeo” y “sostener estructuras especializadas” que tendrían que “colocar la protección de las mujeres” a lo que ocurre en la vida cotidiana.

Mientras las “situaciones de extrema vulnerabilidad” permanecen “prácticamente desatendidas”, los agresores “circulan con libertad” y la “violencia se vuelve parte del paisaje”.

 

El Estado ausente en el caso de Silvia

Silvia habló. Silvia denunció. Silvia avisó lo que le estaban haciendo. Su audio —grabado en una situación límite— demuestra que pidió ayuda y que comprendía con claridad el riesgo en el que se encontraba. Y, aun así, su historia siguió el mismo recorrido que siguen tantas otras mujeres en situaciones similares”, enfatizó.

Para el querellante, Silvia Cabañares “quedó atrapada en los márgenes, en ese espacio donde la vulnerabilidad individual se cruza con la inercia institucional y donde demasiadas veces se decide quién merece ser escuchada y quién no”. Tal vez porque el perfile de esta mujer en particular, con su problemática, “no encaja” en el de “la víctima ideal”.

 

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Alfaro cuestionó también la imagen que el único detenido hasta el momento, Gonzalo Segobia, intenta mostrar ante la sociedad: “Sus movimientos territoriales, las coincidencias horarias, los registros de cámaras, los cruces de antenas y los indicios reunidos por ambas jurisdicciones no encajan con la figura del inocente” que pretende ser.

El abogado sostuvo que “la investigación tiene un deber ineludible: ubicarla (a Silvia Cabañares)  en el centro de la historia. No como víctima anónima; no como caso aislado; no como expediente que incomoda; sino como lo que siempre fue: la protagonista de una trama que el país prefería no mirar”.