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15/12/2025

Video: batalla campal entre padres en un partido de fútbol infantil

Los niños fueron refugiados en los vestuarios del club, varios de ellos llorando por el miedo y por la brutal escena que habían presenciado.

El pasado fin de semana, un evento deportivo que debía ser una fiesta del fútbol infantil se convirtió en un escenario de creciente violencia y caos. La situación se desató en un club barrial de Lanús, durante la esperada semifinal de la Copa de Oro organizada por la Federación Argentina de Deportes Infantiles (FADI). El incidente refleja un problema grave en la atmósfera del deporte infantil, donde la competitividad de los adultos opaca la esencia del juego limpio que se busca inculcar a los más pequeños.

Los protagonistas del encuentro fueron los equipos 1° de Mayo y Villa Heredia, representantes de la categoría 2019. El partido se jugó en el Club Villa Pellerano, una sede neutral elegida para minimizar el riesgo de conflictos entre las hinchadas. Sin embargo, estas precauciones no impidieron la explosión de tensión y la subsecuente violencia que emergió pocos minutos después del silbatazo final.

Videos del incidente muestran a los padres, que inicialmente observaban desde la tribuna, irrumpiendo en el campo de juego. Los empujones y agresiones físicas marcaron el inicio de lo que pronto se convirtió en una batalla campal. Esta escena de caos se desarrolló a la vista de los niños, quienes, hasta hace poco, corrían detrás de un balón y ahora eran testigos de una conducta sumamente agresiva por parte de los adultos, incluyendo sus propios padres.

Según lo comentado por personas que presenciaron el suceso y fue transmitido a través de C5N, el detonante habría sido un gesto del director técnico de uno de los equipos, percibido como una provocación. Esto encendió la mecha de la confrontación física entre los adultos. Los intentos por contener la violencia inicial fracasaron rápidamente y la situación se descontroló, extendiéndose incluso hasta las graderías donde las esposas y familiares luchaban por disolver la pelea o proteger a sus hijos del pánico y la desesperación reinantes.

 

 

La secuencia de violencia perduró considerablemente, alrededor de diez minutos, marcados por golpes continuos y una atmósfera de intensa hostilidad. Los niños, en un intento por resguardarlos de aquel espectáculo lamentable, fueron llevados a los vestuarios donde muchos de ellos se quebraron en llantos.

Tras el incidente, el mundo del deporte infantil argentino expresó su condena. En respuesta a la gravedad de la situación, la Federación Argentina de Deportes Infantiles decidió aplicar sanciones severas, eliminando a ambos equipos del campeonato.