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CUMPLEAÑOS

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17/12/2025

Así fue el festejo de Matilda, la hija de Luciana Salazar, que cumplió 8 años

La pequeña celebró en su colegio y en la casa con la mamá. Los detalles de una jornada especial para la niña.

Como en cada momento importante de su vida, Luciana Salazar volvió a poner en primer plano lo que para ella es irremplazable: la felicidad de su hija. Este lunes 15 de diciembre no fue una fecha más en su calendario personal. Matilda cumplió ocho años y la modelo decidió celebrarlo con una combinación perfecta de amor, intimidad y gestos que hablan de un vínculo profundo, construido día a día, lejos de cualquier pose.

Desde temprano, Luciana eligió compartir no sólo el resultado final de la celebración, sino también el camino recorrido hasta. Fiel a su estilo, mostró el detrás de escena, las emociones previas y hasta los pequeños debates madre-hija que forman parte de la rutina familiar.

Uno de los momentos más emotivos llegó con un video homenaje que Luciana armó junto a la Inteligencia Artificial. En ese clip, cuidadosamente editado, repasó escenas que recorren la vida de Matilda desde sus primeros días hasta la actualidad.

Imágenes de la beba en brazos, descansando en su cuna, producciones fotográficas con distintos looks y disfraces, momentos navideños y postales más recientes junto a su abuelo se fueron sucediendo al ritmo de “Call me maybe”, uno de los temas favoritos de la familia. “Feliz 8 añitos para el amor de mi vida”, escribió con emoción.

 

Pero la jornada recién empezaba. Minutos más tarde, antes del colegio, Luciana compartió un instante íntimo. En medio del ritual matutino, dialogó con su hija, todavía algo dormida, pero consciente de que ese día era especial. “Esta es la cumpleañera más linda de todas. Ocho años, Matu. ¿Estás contenta? Estás media dormida todavía… Escuchá, contame tus tres deseos”, le dijo.

Matilda no dudó. A pesar del sueño, fue directa con su primer pedido: “Tener un perro”. Luciana respondió dulce pero sin falsas promesas: “Sí… lo del perro me parece que va a ser muy difícil”. El intercambio, lejos de ser un simple juego, dejó al descubierto la complicidad y el respeto con el que se comunican.

El segundo deseo tocó una fibra aún más especial: “Tener a las guerreras K-pop de muñecas”. Y fue allí cuando madre e hija pasaron al gran momento esperado: el de la torta. “A ver, vení, vamos a ver tu torta. Te vas a llevar para el cumple. Vamos a ver la torta. Guerreras K-pop. A ver, levantala un poquito. Guau. Qué linda, Matu”.

Luciana mostró orgullosa una torta lila, decorada con glitter, pequeñas bolas de boliche y las figuras favoritas de la cumpleañera, pensada hasta el último detalle para reflejar sus gustos. Así, entre deseos, risas y gestos simples, la modelo volvió a demostrar que, para ella, la maternidad no es una imagen, sino una historia que se construye con amor real.