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¡QUÉ FUERTE!

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17/12/2025

El emotivo tatuaje que se hizo Nico Vázquez a meses de su separación de Gimena Accardi

El actor decidió dar un importante paso en su vida, dejando una huella en su cuerpo que tiene un significado crucial para su historia.

Hay fechas que no pasan, que no se diluyen con el tiempo ni se vuelven rutina. Para Nico Vázquez, el paso de los años no suaviza la ausencia de su hermano Santiago: la transforma. A nueve años de su muerte, el actor decidió homenajearlo de una manera profunda y definitiva, llevando su recuerdo grabado en la piel, como una forma de amor que no se borra ni se apaga.

El gesto no fue silencioso. Fiel a su forma de compartir los momentos importantes de su vida, Nico mostró el tatuaje que eligió para recordar a Santiago y acompañó la imagen con una carta íntima, extensa y cargada de emoción. En el posteo, además, sumó varias fotos que funcionan como un recorrido visual por el vínculo que los unió y que sigue intacto, aunque en otro plano.

“En estos años, aprendí que lo corporal se extraña, claro, pero lo espiritual se siente con una intensidad imposible de explicar”, escribió Vázquez, marcando desde el inicio el tono de una reflexión atravesada por el dolor, pero también por la paz que fue construyendo con el tiempo. Lejos de quedarse en la ausencia, el actor habló de presencia, de señales y de una conexión que no se rompió con la despedida física.

“Yo tengo demostradas mis señales, mis conexiones, mis momentos y nunca dejé de sentirme acompañado por mi hermano desde el otro plano“, admitió, dejando al descubierto una vivencia personal que se sostiene más en lo emocional que en lo visible. Para Nico, la relación no terminó: mutó.

 

Esa nueva forma de convivir con la ausencia fue, según explicó, un aprendizaje profundo. “Convivir con esa presencia distinta, con esa forma nueva de estar, me ayudó a llevarlo todo mejor, más profundo, más en paz“, confesó. En ese tránsito, el paso del tiempo dejó de ser una amenaza. “Porque uno empieza a comprender que el tiempo que pasó, desde que se fue, no define nada: no borra, no distancia, no apaga. Simplemente, transforma”.

La reflexión también derivó en una mirada más amplia sobre la vida y su sentido. “Y también me enseñó algo fundamental: honrar aún más la vida. Entender que estamos acá para vivirla, sentirla y disfrutarla lo máximo posible. Porque, como diría mi padre, ‘la vida es un instante’”, expresó, en una frase que condensa filosofía familiar y experiencia personal.

En ese recorrido emocional, Nico habló de resiliencia y de volver a levantarse. “Que, incluso, en el dolor hay un llamado a ponerse de pie, a seguir, a resurgir. Como el Ave Fénix. Siempre volver a levantarse, siempre volver a creer“, escribió, dejando ver cómo el dolor también puede convertirse en motor.

La carta de Nico avanzó hacia una certeza íntima que lo acompaña desde hace años: “Hoy siento que la mitad de las cosas que me pasaron, no hubieran sido posibles sin su protección, su empuje, su guía. Cuando estaba acá y, ahora, que no está, pero está. En otro plano, en otro modo, pero siempre cerca". No hay negación de la ausencia, pero sí una reafirmación del vínculo.

 

El cierre fue tan poético como definitivo. “Me gusta recordarlo así, porque sé que muchos lo recuerdan, lo piensan y sonríen. Y eso también es amor vivo. Por eso, cada vez que te pienso, extraño o recuerdo, sonrío. Siempre juntos”, escribió Vázquez, antes de sellar el homenaje con una frase que resume su sentir: “Planos distintos, misma alma. Espalda con espalda. Corazón con corazón. Te amo, San. Crean, siempre”.