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05/01/2026

Crimen de Agustín Troncoso: la familia reclama más celeridad en la búsqueda del sospechoso

Se trata de Agustín Morales, que cuenta con antecedentes penales e integraría una banda con contactos en Neuquén y Cipolletti.
El abogado de la familia, Luca Dumigual; y la mamá de víctima, Vanina, pidieron más celeridad en la búsqueda del presunto homicida de Agustín. Foto: Cipo360.
El abogado de la familia, Luca Dumigual; y la mamá de víctima, Vanina, pidieron más celeridad en la búsqueda del presunto homicida de Agustín. Foto: Cipo360.

Familiares y amigos de Agustín Troncoso, el joven asesinado en el asentamiento 2 de agosto de una puñalada debajo de la axila, reclamaron a la policía una mayor celeridad en la búsqueda del presunto asesino. El sospechoso, Agustín Ricardo Morales, vivía en el barrio Costa Norte y hay indicios de que nunca habría abandonado la ciudad.

 

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Según los testimonios que llegan a la familia Troncoso, el posible asesino de Agustín fue visto por taxistas y otras personas deambulando por diversos sitios de la ciudad: desde zonas del río Negro a fiestas privadas y encuentros en boliches del centro cipoleño. También destacan que hay una “red de encubrimiento” que le permite desplazarse con cierta impunidad. Estaría relacionado con una banda criminal con actuación en las dos provincias.

La mamá de Agustín, Vanina; y el abogado querellante, Lucas Dumigual, estuvieron conversando con el comisario Balboa, jefe de la Unidad Cuarta, en la Plaza San Martín. Le plantearon sobre la demora, y el hecho de que muchos potenciales testigos “tienen miedo de declarar” debido a los antecedentes de Morales.

Troncoso tenía 26 años, era tatuador, le gustaba el dibujo y las artes, y el 7 de noviembre se había venido a vivir a Cipolletti. Alquilaba un departamento cerca del Hospital Moguillansky, había iniciado una relación con una joven y tenía un trabajo permanente en Ocasa.

Un mes después, todo cambió para mal. Según la investigación que llevan adelante policía y el equipo de Fiscalía, el 7 de diciembre Agustín Troncoso estuvo en el río junto a otras dos personas: una era Nelson, un nuevo amigo a quien le iba a realizar un tatuaje; y su padre.

A la noche los dos jóvenes fueron al 2 de agosto en el auto de Agustín, un Chevrolet Corsa de color gris. Allí se les habría sumado Morales, que iba en el asiento trasero. No está claro si hubo una pelea previa, o Morales se puso intenso dentro del vehículo, pero Agustín lo invitó a bajarse. El supuesto asesino extrajo una navaja y lo atacó.

 

El comisario Balboa y la mamá de la víctima, durante la charla que tuvieron en la plaza San Martín de Cipolletti. Foto: Cipo360.

 

La autopsia mostró varias heridas en los antebrazos, las que se denominan “defensivas”, hasta que la puñalada fatal le llegó por un espacio intercostal debajo de la axila. Le atravesó la aorta y le atravesó el pulmón. Los forenses estimaron que tuvo apenas cuatro minutos de sobrevida y murió a raíz de la pérdida de sangre.

Cuando la policía llegó, alertada por la llamada de un vecino, encontró a Nelson que trataba de contener la sangre. Se lo llevaron en carácter de sospechoso, pero luego se comprobó que estaba ayudando y era un testigo.

Otro vecino vio a Morales saliendo del vehículo y marchándose a paso vivo por las calles del barrio.

Hay algunos puntos que no cierran para la familia de la víctima: el equipo de tatuador no aparece, al igual que los lentes de Agustín. Él padecía de miopía y astigmatismo, por lo que no habría estado conduciendo sin los anteojos.