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18/01/2026

Se filtraron las fotos de la mansión de Julio Iglesias apodada “casita del terror”

Cómo es la mansión de Julio Iglesias conocida como “la casita del terror”

La mansión de Julio Iglesias en Punta Cana siempre fue sinónimo de exclusividad, misterio y retiro absoluto. Rodeada de vegetación selvática y alejada del circuito turístico tradicional, la residencia volvió a quedar en el centro de la escena luego de que trascendiera el particular apodo con el que fue mencionada en una investigación periodística: “la casita del terror”.

Ubicada dentro de una de las zonas más exclusivas de República Dominicana, la propiedad ocupa unas 450 hectáreas y está pensada como un complejo privado más que como una casa convencional. No se trata de una única construcción, sino de varios bungalows distribuidos estratégicamente para garantizar intimidad, silencio y una conexión directa con la naturaleza que rodea todo el predio.

Desde lo estético, la mansión mezcla influencias antillanas, balinesas y españolas. Predominan los techos de madera, los ventanales amplios y los espacios abiertos que permiten que la vegetación ingrese visualmente a cada ambiente. La piscina central funciona como eje del conjunto, rodeada por palmeras, senderos internos y áreas de descanso que refuerzan la idea de un refugio apartado del mundo.

Por dentro, la residencia cuenta con siete dormitorios y ocho baños, además de salones amplios pensados tanto para el descanso como para encuentros sociales. Durante años, Julio Iglesias utilizó el lugar para recibir a celebridades, periodistas y amigos cercanos, e incluso instaló allí espacios de trabajo vinculados a la música, como estudios y salas privadas.

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El vínculo de Julio Iglesias con Punta Cana no fue casual. Llegó a la isla gracias a su amistad con el diseñador Óscar de la Renta y terminó consolidando una relación tan profunda que obtuvo la nacionalidad dominicana. En más de una oportunidad, el cantante expresó su gratitud por ese país y llegó a afirmar: “Pude haber vivido en cualquier país del mundo, pero elegí este por todo el amor que siempre me han dado”.

El apodo que volvió a poner a la mansión bajo la lupa surgió a partir del testimonio de una ex trabajadora, quien describió el clima del lugar con una frase contundente: “hay que llamarla la casita del terror porque es un drama, una cosa horrible”. Esa definición, replicada en medios internacionales, contrastó de manera abrupta con la imagen idílica que durante décadas rodeó a la propiedad.

Más allá de la polémica, la mansión de Julio Iglesias sigue siendo una de las residencias privadas más impactantes del Caribe. Su tamaño, su diseño y su aislamiento la convirtieron en una leyenda dentro del mundo del espectáculo. Hoy, ese lujo extremo convive con un mote que resignificó la mirada pública sobre el lugar y lo transformó en algo más que una simple casa de vacaciones.

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