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10/03/2026

Una promesa sobre ruedas: pedaleó 1.500 kilómetros desde Cipolletti hasta Entre Ríos para honrar a su madre

La historia de Daniel es la de muchos que llegaron al Alto Valle buscando un futuro

Daniel Sosa, un vecino de 56 años, cumplió el juramento que le hizo a su mamá años atrás. A pesar de sufrir problemas en la columna y enfrentar las inclemencias del tiempo, unió la ciudad rionegrina con su pueblo natal, La Criolla, en un viaje de 12 días cargado de emoción. "Algún día te voy a visitar en bicicleta", le había dicho a Elsa; hoy, ese sueño es una realidad que quedará marcada en la historia familiar.

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La historia de Daniel es la de muchos que llegaron al Alto Valle buscando un futuro. A los 18 años, dejó su Entre Ríos natal para instalarse en Cipolletti y trabajar en la cosecha de peras y manzanas. Allí echó raíces y formó su familia, pero el vínculo con su "pago" y con su madre, Elsa, permaneció intacto a través de las distancias. En una de esas tantas charlas compartidas, nació la promesa de unir ambos puntos en bicicleta, un desafío que la vida postergó hasta después de la partida de la mujer.

El viaje no fue sencillo. Con 56 años y algunas nanas en la espalda, Daniel no se achicó. Salió de Cipolletti acompañado por su sobrino Juan, de 28 años, quien fue su sostén en cada tramo de la ruta. Juntos enfrentaron el viento patagónico, el cansancio extremo y las pinchaduras inevitables de un trayecto de 1.500 kilómetros. Cada pedalada tenía un destino claro: el lugar donde hoy descansan los restos de su madre en La Criolla.

Tras casi dos semanas de esfuerzo constante, los Sosa finalmente divisaron el arco de entrada a su pueblo. Para Daniel, el arribo no fue solo el fin de una travesía deportiva, sino un acto de resiliencia y un homenaje silencioso a la mujer que le dio la vida. El hombre que alguna vez llegó como cosechero, regresó a sus orígenes como un ciclista que supo transformar el dolor de la pérdida en el motor para cumplir su palabra.