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25/03/2026

“Hay una butaca vacía en La Visera”: Cipo recordó a los cinco socios víctimas del terrorismo de Estado

La institución se pronunció por el “Nunca más” porque “hay heridas que ni 50 años curan”
Ausencias que duelen: una butaca vacía, lugares en la cancha de paleta y en la pileta de natación que quedaron sin ocuparse. Cipo también sintió la violencia del aparato represor en carne propia. Foto: gentileza.
Ausencias que duelen: una butaca vacía, lugares en la cancha de paleta y en la pileta de natación que quedaron sin ocuparse. Cipo también sintió la violencia del aparato represor en carne propia. Foto: gentileza.

Al cumplirse 50 años del golpe militar de 1976, el Club Cipolletti rindió un cálido homenaje a los cinco socios que fueron desaparecidos o asesinados, víctimas del aparato represor del Terrorismo de Estado. La institución precisó que “hay una butaca vacía en La Visera. En natación quedaron tres cupos libres. A pelota paleta no vinieron dos socios nunca más”.

 

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A través de sus redes sociales, el Albinegro precisó: “El dolor de los que ya no están. El dolor es enorme porque nos faltan Leticia y Fernando y Enzo y Mónica y Lilian y tantos más. Las heridas que ni 50 años curan, porque hay cuerpos que no entregan, que no aparecen y hay nietos y nietas que aún no recuperaron su identidad y hay delitos de lesa humanidad que continúan juzgando y hay una memoria que seguir edificando para que Nunca Mas sea realmente NUNCA MAS”.

 

Quiénes eran los socios desaparecidos

Leticia Veraldi: secuestrada el 4 de julio de 1977 en la esquina de Alem y Villegas. Estudiaba en el Colegio Nacional de Vicente López. Su familia decidió enviarla a Cipolletti por razones de seguridad y continuó sus estudios en el Colegio Manuel Belgrano. Fue enviada al centro clandestino de detención La Escuelita, de Neuquén. Permanece desaparecida. Tenia 17 años.

Fernando Jara: secuestrado el 18 de julio de 1976. En ese momento trabajaba en el puerto de Bahía Blanca. En la región, se había desempeñado en la Cerámica Río Negro y en la Central Térmica Alto Valle. Trasladado al centro clandestino La Escuelita, fue trasladado y fusilado, según el testimonio de sobrevivientes. Tenía 32 años.

 

El Club realizó un cálido homenaje a sus cinco socios que fueron víctimas del terrorismo de Estado. Imagen: Facebook.

 

Mónica Almirón y Enzo Lauroni: fueron secuestrados el 8 de agosto de 1977. La pareja había llegado desde Resistencia y se instalaron en una vivienda de la calle Sáenz Peña al 600. Mónica era maestra de la Escuela N° 45 de Cuatro Esquinas; Enzo, ingeniero hidráulico, trabajaba en el barrio Manzanar. Permanecen desaparecidos. Los dos hijos pequeños fueron entregados a su abuela. Mónica tenía 26 años; Enzo, 28.

Lilian Raquel Giménez Druscovich: fue asesinada el 17 de abril de 1976 en un simulacro de enfrentamiento. Cursó en el colegio Manuel Belgrano y después estudió ingeniería industrial en la Universidad del Comahue. En 1975 ingresó a la fábrica “Alpargatas”, en el Gran Buenos Aires. Tenía 21 años.

 

Los arrancaron de sus casas

El Club Cipolletti resaltó que a los desaparecidos “los arrancaron de sus casas, de su trabajo, del colegio, de la calle. A la noche. A oscuras. A plena luz del dia. No les importaba nada”.

“A nosotros sí. Por ese socio que ya no vino más, por esa hincha que no apareció. Y más allá del Club Cipolletti, por Leticia que la secuestraron afuera del Colegio Manuel Belgrano, por Fernando que lo secuestraron en su casa antes de ir a trabajar, por Enzo que lo secuestraron en la Fernández Oro, por Lilian que fue asesinada por fuerzas regresivas. Por ellos y por los 30.000, el Club Cipolletti dice: ¡Nunca Más!”.