Publicidad
 
27/03/2026

Cierre tras cierre: la crisis golpea con fuerza a comercios y PyMEs

Aunque la Provincia redujo Ingresos Brutos en energía y gas, el sector empresarial advierte que la caída del consumo, el aumento de costos y la presión fiscal siguen poniendo en jaque la supervivencia de negocios e industrias.
Advierten que la crisis de las PyMEs podría profundizarse en los próximos meses, con consecuencias directas en el empleo y la economía regional. Foto Daniela Luján
Advierten que la crisis de las PyMEs podría profundizarse en los próximos meses, con consecuencias directas en el empleo y la economía regional. Foto Daniela Luján

La situación de las PyMEs y los comercios de Río Negro y la región atraviesa uno de sus momentos más complejos en los últimos años. Así lo expresó José Luis Bunter, vicepresidente primero de la Federación de Entidades Empresarias de Río Negro y dirigente de la Confederación Federal de la PyME, quien describió un escenario marcado por la caída de ventas, el aumento de costos fijos y un consumo cada vez más retraído.

Lee también: Qué impacto tiene la baja de impuestos en luz y gas en la factura de usuarios rionegrinos

Estamos en épocas difíciles, la caída de ventas es terrible”, sostuvo, al tiempo que remarcó que los incrementos en servicios como la energía eléctrica complican aún más el panorama. Según detalló, los costos fijos “son extremadamente altos y muy difíciles de sostener”, lo que pone en riesgo la continuidad de muchos emprendimientos.

En ese contexto, valoró la reciente decisión del gobierno provincial de reducir en 1,5 puntos el impuesto a los Ingresos Brutos en gas y energía, una medida que implicará una inyección estimada de 930 millones de pesos al sector privado. Sin embargo, fue claro al definirla como “un paliativo” frente a una crisis estructural más profunda.

A nivel nacional, Bunter cuestionó la falta de avances en la reducción de la carga impositiva. Señaló, por ejemplo, que el precio del combustible continúa fuertemente gravado —cerca del 45% corresponde a impuestos—, lo que impacta directamente en los costos logísticos y operativos. A esto se suma el contexto internacional, que presiona al alza el precio del crudo y agrava la situación.

El dirigente también puso el foco en la pérdida del poder adquisitivo de las familias. “La gente está endeudada y lo poco que tiene lo usa para comer”, explicó. Esta realidad repercute de lleno en el consumo, con caídas significativas en distintos rubros. La gastronomía, por ejemplo, registra una baja estimada del 35%, afectando a un sector clave en la generación de empleo.

El panorama comercial muestra señales de alerta visibles: liquidaciones por cierre, locales vacíos y negocios que no logran sostenerse más de un año. “Lo anticipamos: muchos comercios iban a cerrar, y está pasando”, afirmó Bunter. Incluso rubros tradicionales, como los kioscos, comienzan a desaparecer, mientras que otros sectores como la construcción también muestran signos de debilitamiento.

En paralelo, los altos costos de alquiler —sin una regulación clara— agravan la situación tanto para comerciantes como para familias. “Hoy un alquiler puede superar el millón de pesos para una vivienda básica, lo que hace imposible proyectar”, advirtió.

Si bien la región mantiene cierta actividad gracias a sectores como hidrocarburos, energía y agroindustria, Bunter describió este escenario como un “oasis” que no logra compensar la caída generalizada del resto de la economía.

Finalmente, alertó sobre el impacto en el entramado productivo: mientras el comercio puede reinventarse, la industria enfrenta mayores dificultades. “Cuando una industria cierra, volver a abrir lleva mucho tiempo, y ya estamos viendo que los cierres superan incluso los niveles de la pandemia”, concluyó.