Publicidad
 

SOCIEDAD

|
07/04/2026

Según el Indec el 70% de los argentinos percibe ingresos de menos de $850.000

De acuerdo a los datos recopilados en el documento enfocado en la distribución, la mediana de las personas con empleo se ubicó exactamente en los $800.000.

El último informe presentado por el INDEC ha sacado a la luz una revelación preocupante sobre el estado económico del pueblo argentino: el 70% de la población percibe un ingreso mensual inferior a los $850.000. Esta cifra, que quizá por su magnitud no logre transmitir toda la gravedad del asunto, pone de manifiesto las difíciles condiciones de vida que atraviesa gran parte de la sociedad.

Lee también: Un informe privado asegura que la modificación en el Indec alteró el dato de pobreza

Un análisis detallado de los ingresos del cuarto trimestre de 2025 arroja resultados alarmantes. Se evidenció que el 50% de los trabajadores está ganando $800.000 o menos, lo que desafortunadamente no basta para cubrir las necesidades básicas definidas por la Canasta Básica Total (CBT). El fenómeno de los trabajadores empobrecidos, en consecuencia, se ha convertido en un triste sello distintivo de la realidad actual.

Al ahondar en los detalles del informe de distribución, se observa que la disparidad de ingresos es todavía más lacerante entre diferentes sectores de la población. Mientras que el promedio general de ingresos entre los ocupados se sitúa en $1.068.540, quienes ostentan empleos formales (con descuentos jubilatorios) ganan en promedio $1.321.353. No obstante, aquellos en condiciones laborales informales, apenas superan la mitad de esa cifra, con ingresos promediando $651.484.

La brecha de género es otro de los escollos que persisten en la senda hacia la igualdad económica. Las estadísticas del INDEC revelan que los hombres, en promedio, ostentan percepciones de $1.191.364 mensuales. Las mujeres, en cambio, no logran alcanzar esos niveles, viéndose limitadas a sueldos promedios de $838.336. La profunda desigualdad salarial es, en sí, una manifestación adicional de las injusticias estructurales del mercado laboral argentino.

Aunque el coeficiente de Gini mostró una ligera mejoría al descender de 0,430 a 0,427, lo que señala una muy leve disminución en la desigualdad, este cambio marginal deja entrever que aún queda un arduo camino por recorrer para alcanzar una paridad económica real. El panorama es aún más desafiante si se considera el constante incremento del costo de vida y la necesidad de un enfoque renovado en la política fiscal para abarcar y acompañar estas transformaciones sociales y económicas.