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CONTINÚA LA INVESTIGACIÓN

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01/05/2026

Adorni aseguró que la causa en su contra por la compra de departamentos "no tiene gollete"

El jefe de Gabinete insistió con que es inocente tras brindar su informe de gestión en el Congreso.

El actual jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, se enfrenta a una encrucijada judicial tras las recientes acusaciones que afectan su integridad y la de su familia. Investigado por la adquisición de departamentos, Adorni desestima categóricamente las acusaciones vertidas en su contra, considerándolas infundadas y carentes de sustento jurídico. En sus declaraciones al reconocido medio El Observador, el funcionario fue tajante: "La causa no tiene gollete y no va a prosperar. No tiene ningún sustento. No solo no soy culpable, sino que va a quedar demostrado en la Justicia".

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El marco de estas afirmaciones se dio en un escenario político tenso, donde Adorni tuvo que responder ante el Congreso sobre su gestión. Durante esta sesión, además de abordar las supuestas irregularidades en la adquisición de inmuebles, se discutió el polémico uso de la custodia policial para su esposa, Bettina Angeletti, y sus hijos. Un hecho que avivó el fuego en la arena política fue el reciente incidente con el diputado opositor Rodolfo Tailhade, quien cuestionó la necesidad de un operativo policial complejo que consta de seis agentes de la Policía Federal Argentina. La custodia opera en sistema de rotación de dos días para salvaguardar a los Angeletti.

Adorni no pasó por alto la insinuación de espionaje denunciada con vehemencia durante la sesión legislativa. "No se me pasa por alto que un diputado acaba de detallar el itinerario diario de mi mujer con un nivel de detalle sospechoso", expresó Adorni, subrayando la gravedad de tales actos. "Esa insinuación está peligrosamente cerca de ser una amenaza a la integridad física de mi esposa", increpó contundentemente, sumando aplausos de los legisladores afines a su postura.

Con palabras explícitamente dirigidas a los miembros de la oposición, Adorni, figura clave en el gabinete del presidente Javier Milei, increpó a aquellos que, según él, "se manejan como si Argentina fuera un país bananero". Para él, este comentario resuena en un contexto más amplio donde la situación laboral, educativa y económica del país enfrenta reformas profundas. Bastante lejos de enfocarse en la polémica de los recursos naturales y las importaciones, Adorni llevó la conversación a un nivel más personal.

"Sepan que no me van a intimidar", afirmó desafiante ante los murmullos de la oposición. Con su declaración, Adorni dejó claro que está dispuesto a luchar por su imagen, dispuesto a denunciar ante la Justicia a aquellos que coquetean con el espionaje y el abuso de poder. En un país donde la política se vive a flor de piel con cada legislatura, los pasos subsiguientes en esta causa definirán no solo el curso de la misma, sino también la carrera de un hombre que siente que su misión aún no ha terminado.

A la expectativa quedan no solo los involucrados directa o indirectamente en el caso, sino también un electorado que observa atento los capítulos de un drama político que pone en jaque las bases mismas del ejercicio del poder y la justicia en el país.