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04/05/2026

Fin de la prohibición: el Gobierno legaliza y regula la venta de vapeadores

A través de la Resolución 549/2026, se fijaron estándares de calidad y registros obligatorios para blanquear un mercado que operaba bajo el contrabando.

El gobierno argentino ha establecido un nuevo marco regulatorio para la venta y comercialización de dispositivos de consumo de nicotina, incluyendo vapeadores, tabaco calentado y bolsas de nicotina.

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Esta medida busca poner fin a la comercialización ilegal y desorganizada de estos productos en el país, estableciendo estándares de calidad y registro obligatorio para todos los fabricantes y comerciantes. La resolución 549/2026, publicada recientemente en el Boletín Oficial, marca un giro importante respecto al esquema anteriormente vigente, que operaba bajo la lógica de la prohibición.

El contexto previo estaba regido por la disposición ANMAT 3226/2011, la cual prohibía la importación, distribución y venta de cigarrillos electrónicos y vapeadores. Esta prohibición se extendió en 2023 a los dispositivos de tabaco calentado, que también fueron restringidos, careciendo de autorización sanitaria para su venta legal en Argentina. El nuevo marco regulatorio es amplio en sus medidas y busca establecer reglas claras para controlar el mercado.

Una de las principales modificaciones es la exigencia de un registro detallado de todos los productos, sus componentes y un cumplimiento estricto de los estándares de calidad. Además, no sólo se limitan los ingredientes y las concentraciones de nicotina, sino que los saborizantes también están prohibidos ya que son vistos como una de las principales vías de inicio de consumo en los jóvenes. El desarrollo de este nuevo marco implicó un trabajo coordinado entre el Ministerio de Economía, el Ministerio de Salud, la ANMAT y la Jefatura de Gabinete.

Las instituciones apuntaron no a la creación de un nuevo mercado, sino a la organización de uno ya existente que opera sin regularización adecuada. Mediante esta reforma, se busca integrar estos productos al sistema formal, sometiéndolos a controles fiscales e impositivos que desalentaran el contrabando y dejarán de nutrir el mercado negro. Desde la perspectiva sanitaria, esta regulación busca disminuir el daño asociado al consumo descontrolado de nicotina, especialmente en adolescentes y jóvenes, con un foco especial en impedir el avance de enfermedades graves como el cáncer y las afecciones cardiovasculares y respiratorias, ligadas al consumo y la exposición pasiva al humo del tabaco tradicional.

En paralelo, la normativa propone una mejor fiscalización, con antecedentes exitosos en otros países como Estados Unidos y Japón, que han mostrado la efectividad de marcos similares al reducir el consumo y la exposición pasiva a la nicotina.

Finalmente, la implementación de esta normativa no solo tiene implicancias en la salud pública, sino también en la economía, pues los productos ahora deberán integrarse al sistema formal que fiscaliza y regula su distribución, debilitando con esto la estructura de contrabando que controlaba el mercado hasta el momento. La expectativa es que con estas regulaciones, el Estado pueda tener un control más efectivo sobre el consumo de nicotina, proporcionando un entorno más seguro y menos nocivo para los ciudadanos, especialmente la población más joven.