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HUMOR

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28/05/2026

Momi Giardina contó la insólita situación que casi la deja presa en Estados Unidos

El polémico motivo por el que Momi Giardina estuvo a punto de ir presa en New York

La conocida bailarina Momi Giardina recientemente vivió una situación que dejó perplejos a sus seguidores y provocó risas, aunque en su momento el escenario fue muy distinto. Durante su regreso a Argentina desde Nueva York, experimentó un tema que la mantuvo en una mezcla de estupor y tensión al ser retenida por las autoridades en el aeropuerto.

El relato, que tomó notoriedad en el programa de streaming Nadie Dice Nada de Luzu TV, detalla cómo Momi Giardina fue abordada después de que su equipaje despertara sospechas en los controles de seguridad. Un escáner detectó una gran cantidad de unidades de un mismo producto, lo que llamativamente encendió las alarmas del personal de la policía aeroportuaria.

 
Según su relato, todo tuvo comienzo de manera bastante inocente cuando Momi descubrió un exfoliante corporal durante su visita a Estados Unidos. La bailarina, entusiasmada con su hallazgo, decidió adquirir no uno, sino treinta potes del mismo. "Compré 30 potes", confesó con alivio y cierto grado de incredulidad ante sus compañeros de ciclo, quienes no podían dar crédito a la historia.

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Las complicaciones comenzaron cuando en el proceso de retorno al país pasaron sus pertenencias por el scanner. Fue ahí donde los agentes decidieron detenerla y analizar su equipaje. Las cosas se tensaron cuando decidieron aislarla, llevándola a una habitación apartada para interrogarla.

"Mientras miraba el montón de potecitos alineados, no podía dejar de pensar en cómo había terminado en tal lío por un simple exfoliante", comentó, recordando esos momentos de angustia e incertidumbre. Aunque las autoridades estadounidenses no encontraron razones para retenerla más, el veredicto fue contundente: perdió todos los potes que había comprado. "No me dejaron traer ni uno", lamentó entre carcajadas.

El episodio no tardó en convertirse en una anécdota que tocó con humor los absurdos que a veces puede provocar un chequeo de seguridad excesivamente celoso. Con los potes confiscados, lo que pudo ser un susto mayúsculo no pasó de una entretenida y memorable experiencia. La protagonista despidió la historia con un tono cómico, haciendo referencia a sus potes incautados en un episódio más de su vida cotidiana que tal vez no olvidará pronto.

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