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CELEBRIDAD

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16/07/2026

El poderoso amuleto de Jimena Barón para la Selección Argentina que tiene un valor especial

Jimena Barón mostró su amuleto en el Mundial 2026 y contó el importante significado: “Me lo dio…”

Jimena Barón, reconocida por su éxito en la música y la televisión, ha añadido un nuevo título a su currículum: portadora de amuletos con significado especial. Durante el Mundial 2026, un pequeño muñeco de Jesús se ha convertido en algo más que un simple accesorio para ella. Este objeto, que comenzó como un detalle personal, se transformó en una cábala querida por sus seguidores.

La cantante y actriz argentina viajó al Mundial acompañada por su pareja Matías Palleiro, su hijo Momo y su amorosa mascota Arturo, con la firme intención de apoyar a la Selección Argentina en cada partido. Pero, entre camisetas y estadios llenos de emoción, un pequeño detalle no pasó desapercibido para los más observadores: un muñeco de Jesús, al que Jimena apunta cuando los partidos se ponen tensos.



Cada encuentro difícil desata una ola de comentarios en redes sociales, instando a Jimena a sacar a relucir su amuleto por la suerte de la selección. Este muñeco, al que muchos consideran indispensable viendo su repercusión en el rendimiento del equipo, es parte ya del folklore del torneo.

Sin embargo, detrás de su uso durante los partidos, se esconde una historia íntima y significativa; un relato que toca las fibras más personales de Jimena Barón. La propia cantante compartió que este objeto le fue otorgado por el sacerdote que bautizó a su hijo Arturo. En sus palabras: "Este Jesús me lo regaló el cura que bautizó a Arturo. Me acompañó y acompaña en momentos muy importantes” deja claro que no es solo una pieza de su colección, sino un recordatorio constante del vínculo con su hijo.

Además del papel que juega en los partidos, Jimena Barón también lleva el muñeco en sus viajes como un compañero que le alivia un miedo que la acompaña desde hace tiempo, su miedo a volar. A pesar de recorrer el mundo gracias a su carrera, confiesa que las turbulencias en los aviones la inquietan profundamente. Esta doble función del muñeco, tanto espiritual como práctica, refuerza la cercanía que siente hacia este objeto.



Así, el pequeño Jesús está presente no sólo en las travesías físicas, sino en el recorrido emocional de cada paso que da. En sus propias palabras, el brazalete ha presenciado, junto a ella, la fortaleza de los jugadores argentinos firmes en busca de la gloria. De este modo, en una mezcla de fe y deportividad, expresa con seguridad que Jesús será también un espectador más en cada partido decisivo de la Selección Argentina durante este mundial. Esta comunicación emocional y esta conexión personal reflejan cómo algo tan pequeño y aparentemente insignificante se ha convertido en un símbolo de afecto y espiritualidad que trasciende lo personal para convertirse en parte integral del ánimo general de los que sueñan con una nueva copa del mundo.

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