Brasil activó represalias comerciales contra Estados Unidos y escala el conflicto diplomático

El gobierno de Lula da Silva aplicará la Ley de Reciprocidad Económica tras los aranceles impuestos por la gestión de Donald Trump.

14 agosto, 2026

El Gobierno de Brasil anunció el inicio de un proceso administrativo destinado a aplicar medidas recíprocas contra los Estados Unidos. La decisión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva responde directamente a la determinación de Washington de imponer aranceles adicionales de entre el 12,5% y el 25% a una gran cantidad de productos brasileños, argumentando supuestas prácticas comerciales “desleales” y el uso de trabajo forzoso en sus cadenas productivas. 

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La contraofensiva de Brasilia se basa en la Ley de Reciprocidad Económica, un marco legal que prevé la aplicación de contramedidas comerciales similares a las impuestas por el mercado estadounidense. Al mismo tiempo, la administración brasileña notificó de manera formal a la Casa Blanca para solicitar la celebración de consultas diplomáticas con el objetivo de frenar el impacto económico antes de la ejecución de los nuevos tributos. 
 
A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil remarcó que las acusaciones norteamericanas carecen de sustento y detalló las acciones de su estrategia de la siguiente manera:
  • Pruebas de rechazo: la cancillería brasileña presentó documentación que refuta de manera tajante cada una de las alegaciones sobre supuesto comercio desleal.
  • Denuncia internacional: en paralelo a las trabas internas, el gobierno brasileño abrió una disputa formal contra Washington ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). 
  • Calificación del conflicto: la nota oficial calificó a los aranceles de los Estados Unidos como "injustificados y arbitrarios", asegurando que el Estado actuará firmemente para reducir los daños en la economía local.
Las relaciones diplomáticas entre ambos gigantes del continente atraviesan su punto más crítico. El deterioro se profundizó la semana pasada cuando el Gobierno de Donald Trump retiró el visado a la embajadora brasileña en Washington, una medida que la Casa Blanca justificó como respuesta a supuestas demoras de Brasilia para conceder el aval al nuevo diplomático designado por el magnate neoyorquino.
 
Desde el Palacio del Planalto consideraron que tanto la avanzada arancelaria como el fuerte cruce diplomático con la embajadora forman parte de una estrategia de presión. De acuerdo con las autoridades brasileñas, las medidas representan un claro intento de interferir en las elecciones presidenciales de Brasil que se celebrarán el próximo octubre.