Río Negro reglamentó el incentivo para reactivar campos maduros

El régimen fue creado en marzo frente al declino de los yacimientos convencionales y como una herramienta para generar condiciones que permitan recuperar actividad en campos maduros mediante nuevas inversiones.

19 agosto, 2026

Foto: Gobierno de Río Negro.
Foto: Gobierno de Río Negro.

El Gobierno de Río Negro publicó en el Boletín Oficial la reglamentación del régimen de incentivos para la producción convencional. El mismo busca movilizar nuevas inversiones, reactivar pozos y sumar producción en los yacimientos maduros de la provincia.

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La Resolución 560/26 de la Secretaría de Estado de Energía y Ambiente reglamenta el Decreto Provincial 136/26 y establece las condiciones técnicas, administrativas y económicas para que las concesionarias puedan adherir al Programa Provincial de Incentivos a la Producción Convencional.

El esquema prevé una reducción de la alícuota de regalías al 6% exclusivamente sobre la producción incremental que se obtenga como resultado de nuevas inversiones. El beneficio no alcanza a la producción base de los yacimientos y podrá extenderse por hasta diez años o hasta el vencimiento de la concesión, lo que ocurra primero.

“Con esta reglamentación damos previsibilidad y reglas claras para que las empresas puedan presentar nuevos proyectos y transformar inversiones adicionales en más producción. El incentivo está pensado para lo que se genere por encima de la producción existente”, señaló la secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya.

Inversión adicional para generar nueva producción

Para ingresar al programa, las concesionarias deberán presentar un Plan de Actividades e Inversiones Complementarias (PAIC), con el detalle de las tareas previstas, las inversiones asociadas y la producción incremental esperada. También deberán establecer una curva de Producción Básica, certificada por un auditor externo habilitado, que funcionará como referencia para determinar mensualmente cuánto de la producción obtenida corresponde efectivamente al incremento generado por las nuevas inversiones.

A partir de allí, el beneficio se aplicará únicamente cuando la producción real supere esa línea de base. Sobre ese volumen adicional se liquidará la alícuota del 6%. En los casos previstos por los contratos vigentes, la producción incremental también quedará eximida del aporte complementario del 3%.

“Río Negro decidió incentivar producción que hoy no existe. Si una empresa invierte, reactiva pozos y logra producir más, esa producción adicional accede al beneficio. Es una herramienta concreta para extender la vida de nuestros yacimientos maduros, sostener actividad y generar trabajo”, agregó Moya.

Control, certificación y seguimiento

La reglamentación establece mecanismos de seguimiento y fiscalización para verificar tanto las inversiones comprometidas como los incrementos de producción obtenidos. Las empresas deberán informar sus actividades, acreditar las inversiones realizadas y presentar certificaciones anuales emitidas por auditores externos independientes. La Provincia podrá además realizar inspecciones, auditar las declaraciones presentadas y solicitar información complementaria.

La autoridad de aplicación tendrá un plazo de 30 días hábiles administrativos, una vez completada la documentación requerida, para resolver cada solicitud de adhesión. El programa comenzará a regir para cada proyecto a partir del mes posterior a la resolución que apruebe su incorporación, mientras que los beneficios se aplicarán una vez acreditadas las inversiones iniciales y la producción incremental asociada.

Una estrategia para sostener la producción convencional

El régimen fue creado en marzo frente al declino de los yacimientos convencionales y como una herramienta para generar condiciones que permitan recuperar actividad en campos maduros mediante nuevas inversiones. La iniciativa apunta a promover tareas de reactivación y optimización de pozos e instalaciones que permitan sumar producción, extender la vida útil de los yacimientos y sostener la actividad de la cadena hidrocarburífera.

“Tenemos recursos, infraestructura y conocimiento acumulado en nuestros campos convencionales. El desafío es generar las condiciones para que vuelvan a recibir inversiones. Esta reglamentación convierte ese objetivo en un procedimiento concreto, medible y controlable”, concluyó Moya.