Según un estudio, los argentinos comen casi 5 kilos menos que hace un año

Durante los primeros siete meses de 2026, el consumo de carne cayó 12% interanual.

24 agosto, 2026

El panorama del consumo de carne en Argentina sigue mostrando señales de cambio durante el año 2026, reflejado en una notable caída del consumo de carne vacuna. En los primeros siete meses del año, los hogares argentinos ajustaron sus compras de este alimento tradicional, registrando un descenso del 12% en comparación con el mismo período en 2025. Este fenómeno ha sido detallado en un reciente informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

Durante enero y julio, se registró un consumo total de 1,202 millones de toneladas de carne vacuna, lo que significa 163,4 mil toneladas menos que el mismo plazo del año anterior. Este descenso sostenido también afecta al consumo per cápita, con un promedio móvil anual bajando un 9,4%, situándose en 46,3 kilos por habitante a julio. En términos numéricos, cada argentino ha dejado de consumir cerca de 4,8 kilos de carne vacuna en el último año, en gran parte debido al poderoso impacto del alza de precios y la débil capacidad adquisitiva de los consumidores.

El contexto económico ha visto un aumento de precios en las carnes y sus derivados agudizado en julio, con un alza interanual del 42,9%, superando ampliamente el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que marcó un 34% general. En carne vacuna, el ajuste de precios puesto en evidencia alcanza un significativo 52% en tan solo un año, provocando un ajuste en la conducta de elección alimenticia hacia fuentes proteicas más asequibles, como el pollo, cuyo precio solo creció un 22,9%. En términos relativos, el encarecimiento de la carne vacuna frente al pollo alcanzó un 23,7%, evidenciando una notable diferencia en el comportamiento del consumidor.

No obstante, hubo luces de estabilidad en los últimos meses. En julio, los precios mensuales de los cortes vacunos mostraron una tímida reducción del 0,6%, y el costo del pollo también retrocedió un 0,3%. En particular, la tendencia a la baja fue más destacada en cortes como el asado y la nalga, que vieron reducciones mensuales en sus precios del 1,3% y 0,8%, respectivamente. Pese a estas ligeras modificaciones, el volumen de abastecimiento interno continúa en declive, también influido por una reducción del 12% en la disponibilidad de carne en el mercado interno frente a un marcado y creciente precio relativo.

Simultáneamente, el escenario internacional alberga un panorama contracorriente, especialmente en términos de exportaciones, que consolidan su relevancia económica para el sector. En el mismo período de análisis, los envíos al exterior de carne vacuna han experimentado un alza del 8,8% interanual. Las nuevas estrategias comerciales hacia mercados como el estadounidense han mejorado las cifras, promovidas en parte por un oportuno incremento del cupo de importación, pese a la actual merma de demanda por parte de China.

Mientras el mercado interno de la carne enfrenta retos significativos por la caída de la demanda y drásticos incrementos de precios, las exportaciones parecen activar una vía de escape que resguarda el dinamismo de la cadena productiva cárnica.