México: al menos 9 muertos y 24 heridos por uso de pirotecnia durante una fiesta patronal

La explosión por pirotecnia provocó el derrumbe de una iglesia.

6 septiembre, 2026

En la pequeña localidad de Santa María Canchesdá, en el estado central de México, una explosión accidental vinculada a la pirotecnia destinada para las festividades locales sacudió profundamente a sus habitantes en la noche del sábado. El incidente no solo trajo el dolor a la comunidad, sino que también dejó una devastadora estela de destrucción al provocar el derrumbe de una histórica iglesia que se alzaba como centro espiritual y punto de reunión para los fieles del lugar.

Era una noche de celebración, ya que los pobladores se habían congregado para honrar a la Virgen de Nuestra Señora de la Luz en lo que prometía ser una de las más memorables festividades patronales del año. Sin embargo, la tragedia tornó la alegría en duelo. 

Los artefactos pirotécnicos que fueron responsables de esta calamidad se encontraban almacenados en una de las habitaciones de la iglesia municipal, un hecho desafortunado que llevó a una destructiva explosión que acabó con las vidas de al menos nueve personas. Los servicios de emergencia pronto confirmaron que ocho de las víctimas mortales sucumbieron instantáneamente bajo los escombros, mientras que una novena víctima falleció mientras recibía atención médica urgente en un hospital del cercano municipio de Atlacomulco. 

El siniestro no solo condicionó la pérdida humana, sino que también resultó en heridas para otras 24 personas, incluidos individuos de todas las edades desde niños hasta ancianos, quienes debieron ser trasladados de inmediato a diversas unidades de salud en la región. Oficiales de Protección Civil del Estado, apoyados por los cuerpos de bomberos, policías y vecinos, trabajaron sin descanso para brindar asistencia y llevar a cabo heroicas operaciones de rescate bajo los escombros del templo. 

Diferentes brigadas, incluyendo la Comisión Nacional de Emergencias, participaron activamente mientras se utilizaba maquinaria pesada para remover los escombros. En un acto de fe y solidaridad, miembros de la comunidad circundante, provenientes de poblaciones como Acambay, El Oro y Atlacomulco, confluyeron en la zona afectada para prestar su colaboración y apoyo inmediato a sus vecinos en dificultades. La situación fue tal que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) puso en marcha sus protocolos de emergencia para atender a los afectados, proporcionándoles el tratamiento requerido mientras procuraban evitar mayores complicaciones. 

En medio del caos y el dolor, las instituciones religiosas nacionales mostraron sus respetos y solidaridad con los dolientes, emitiendo mensajes de condolencia para con las familias involucradas.