Murió Maricarmen, la jubilada de 87 años cuyo desalojo desató las olas de protestas en España

La noticia fue confirmada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, la organización que acompañó su reclamo desde el primer momento.

7 octubre, 2026

Maricarmen Abascal, una anciana de 87 años, se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la crisis habitacional en España, tras ser desahuciada de su hogar en Madrid, acontecimiento que ahora, tras su fallecimiento, continúa provocando impacto en toda la sociedad española.

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Historias como la de Maricarmen no son inusuales en un contexto de urbanismo exacerbado que, en las últimas décadas, ha hecho extremadamente difícil la vida para las personas mayores que viven en zonas céntricas de grandes ciudades en España.

Durante setenta años, Maricarmen vivió en un acogedor piso del distrito de Retiro, gracias a un contrato de renta estabilizada. Sin embargo, la compra del edificio por parte de un fondo de inversión implicó un súbito y exagerado aumento en su alquiler, llevándola a una situación insostenible económica y emocionalmente.

El desalojo de Maricarmen impactó profundamente en la sociedad, catalizando protestas que resuenan desde Madrid hasta otras ciudades importantes como Barcelona, Valencia y Sevilla. Miles de personas salieron a las calles respaldadas por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca para visibilizar la urgencia de políticas habitacionales inclusivas y justas que detengan la especulación inmobiliaria y proporcionen seguridad a los arrendatarios vulnerables.

La conmoción generada por el desalojo fue tan significativa que las leyes de vivienda y urbanización se han convertido en temas prioritarios dentro del debate político. Este evento ha forzado a representantes gubernamentales y legislativos a reexaminar marcos legales y buscar alternativas que eviten que situaciones como la vivida por Maricarmen lleguen a repetirse.

El final de esta increíble y trágica historia llegó apenas dos semanas después del desalojo. El ajetreo emocional que significó ser expulsada de su hogar afectó gravemente la salud de Maricarmen, llevándola pronto al hospital. Su muerte ha servido, sin embargo, como un potente recordatorio de la vulnerabilidad de las generaciones mayores en una sociedad que parece obsesionada con las ganancias rápidas a costa del bienestar humano.

Para honrar su memoria y para hacer un llamamiento por un cambio perdurable, diversas organizaciones han planificado vigilias y concentraciones en diversos puntos de Madrid. Se busca, con esto, presionar a las autoridades para establecer medidas que den fin definitivo a los desahucios de ancianos y controlar el oscuro fenómeno de la especulación en el mercado inmobiliario.