El recuerdo más incómodo de Mario Pergolini sobre su papá: “Hay cosas que no se reparan”

Mario Pergolini ventiló cómo fue el incómodo intento de reconciliación con su padre: “Vino a casa y…”

8 octubre, 2026

Una pregunta de su hijo Tomás llevó a Mario Pergolini a mirar una distancia que llevaba casi veinte años dentro de su propia familia. El joven quiso saber si entre ellos podía ocurrir algo parecido a lo que pasaba con el padre del conductor. Esa inquietud lo impulsó a buscar un encuentro que durante mucho tiempo no había intentado.

Pergolini contó el episodio en una entrevista con Jorge Lanata para Periodismo Para Todos en 2012. Al hablar de su papá, distinguió aquella distancia de una pelea puntual: “No estoy peleado, no lo veo”. La frase resumía una ausencia prolongada, aunque el conductor evitó precisar los motivos que habían terminado por cortar el contacto.



La posibilidad de volver a hablar surgió cuando Tomás preguntó si a ellos podía ocurrirles lo mismo. Mario Pergolini tomó entonces la iniciativa y llamó a su padre después de años sin verse: “Por planteo de mi hijo, un día lo llamé y le dije: ‘Tenemos que juntarnos para hablar’”. Fue un paso concreto hacia una conversación que hasta ese momento había quedado pendiente.

El encuentro ocurrió en la casa del conductor. Conversaron y durante un tiempo intentaron acercarse, pero Pergolini sintió que la distancia entre ambos no desaparecía por el solo hecho de haberse reencontrado. “Mi papá vino a casa y lo intentamos, pero hay cosas que no se reparan. Hay cosas que están o no están”, explicó sobre el límite que encontró en aquel intento de reconciliación.

Aun con esa conclusión, Mario Pergolini no presentó a su padre como alguien ajeno a su historia. En la misma charla reconoció rasgos que había heredado de él, entre ellos una forma de hacer humor y de expresarse. Esa semejanza convivía con la falta de trato: podían compartir aspectos de su personalidad y, al mismo tiempo, no haber logrado reconstruir una relación cercana.



El recuerdo también le dio pie para hablar de la clase de vínculo que procuraba construir con Tomás, Matías y Valentina, sus tres hijos. “Yo soy un padre que está”, afirmó en esa entrevista. La frase describía una elección para su vida familiar: acompañarlos de cerca y sostener el contacto que él había perdido con su papá.

Su manera de entender ese papel tenía otro límite claro: “No soy el amigo de mis hijos, pero intento ser el mejor padre que puedo”. Pergolini no encontró en aquella visita la reconciliación que había buscado. La pregunta de Tomás, sin embargo, quedó ligada a una decisión que sí estaba en sus manos: cómo estar presente en la vida de sus hijos.

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