La mujer detrás del monumento a la Madre: Petra y una historia familiar de 114 años

Petra Hernández de Ramos llegó desde Almería, España y construyó en Cipolletti una historia que atravesó generaciones. Fue la primera partera o matrona de la zona, tuvo diez hijos, adoptó a otros cuatro niños y hoy un monumento recuerda su figura. Este domingo, sus descendientes volverán a reunirse para celebrar sus raíces.

10 octubre, 2026

Petra, la partera que ayudó a nacer a generaciones de cipoleños. Foto Cipo360
Petra, la partera que ayudó a nacer a generaciones de cipoleños. Foto Cipo360

Hay historias que forman parte de una ciudad aunque no todos conozcan sus detalles. En Cipolletti, una de ellas tiene nombre y apellido: Petra Hernández de Ramos. Hace 114 años llegó desde Almería, España, junto a sus hijas Francisca y Natividad Ramos, y comenzó una historia familiar que todavía hoy continúa.

Lee también: El emotivo mensaje del gobernador Weretilneck y sus hermanos luego de la muerte de su padre

Petra no llegó solamente con sus pertenencias. Trajo consigo sus raíces, su cultura, sus costumbres, sus recuerdos y su identidad. También llevó consigo su aire flamenco, una enorme capacidad de trabajo y, sobre todo, un profundo sentido de la familia.

Su esposo, Luis Daniel Ramos, ya se encontraba en estas tierras. Ambos habían dejado atrás su vida en España en busca de un nuevo comienzo y nunca volvieron a encontrarse con algunos de sus familiares que habían quedado del otro lado del Atlántico.

Con los años, la familia creció. En Cipolletti nacieron sus otros hijos: Encarnación, María Luisa, Juan, Petra, Luis, Ema, José e Isabel. Petra además tuvo un gesto que marcó para siempre la historia familiar: adoptó a otros cuatro niños que habían quedado sin sus padres.

De aquella familia nacieron nuevas generaciones que fueron extendiéndose por Cipolletti y distintas localidades de Río Negro y Neuquén. Muchos de sus descendientes todavía conservan sus raíces en la región.

Una mujer que ayudó a traer vidas al mundo

Petra también dejó su huella fuera de su propia familia. Fue reconocida como la primera partera o matrona de la zona y trabajó junto al doctor Mengelle.

En aquellos años, recorría las chacras en sulky para asistir a las mujeres durante los partos y ayudar a que sus bebés llegaran al mundo. Su cercanía con las familias y su amor por los niños se convirtieron en parte de su legado.

Su figura quedó inmortalizada en un monumento ubicado en Cipolletti. Sin embargo, para sus descendientes, detrás de esa escultura hay mucho más que un nombre: hay una mujer que construyó una familia y transmitió valores que todavía permanecen.

La cultura del trabajo, el esfuerzo, la solidaridad, el respeto, la unión familiar y el valor de estar presentes unos para otros son parte de ese legado que sus descendientes buscan mantener vivo.

La Fiesta de los Ramos vuelve a reunir a la familia

Durante muchos años, la familia tuvo una tradición: la Fiesta de los Ramos, una celebración que reunía a sus integrantes alrededor de una mesa para compartir, conversar, bailar y reencontrarse.

La costumbre se perdió con el paso del tiempo, pero ahora sus descendientes decidieron recuperarla.

Este domingo 11 de octubre, al mediodía, la familia volverá a encontrarse en la chacra Las Hortensias, en una reunión a la canasta que tendrá almuerzo, mate, música y baile.

La celebración tiene además un propósito que va más allá del festejo. Busca que las nuevas generaciones puedan conocerse, reconocer sus vínculos y recuperar una historia familiar que, con el paso de los años, se fue dispersando.

Una de las bisnietas de Petra incluso viajó en 2018 hasta Almería para conocer el lugar del que había partido su bisabuela. Ese viaje permitió volver a conectar con el origen de una historia que comenzó a miles de kilómetros de Cipolletti.

“Más allá de que trabajo con la información del árbol familiar, el objetivo fue podernos juntar y conocernos, divertirnos y recordarnos”, explicó Mariangel de Auta una de las descendientes.

A 114 años de la llegada de Petra Hernández de Ramos, la familia vuelve a sentarse alrededor de una misma mesa. Será una manera de abrazar el pasado, reencontrarse en el presente y transmitir a las nuevas generaciones una historia que también forma parte de la memoria de Cipolletti.