Fuerte represión en el Congreso: la policía avanzó sobre la Marcha Federal Universitaria

Con camiones hidrantes y gases lacrimógenos, las fuerzas de seguridad avanzaron sobre un reducido grupo de manifestantes.

15 octubre, 2026

En una jornada que comenzó con la esperanza de una manifestación pacífica, la quinta Marcha Federal Universitaria se encontró con un brutal despliegue de represión por parte de las fuerzas policiales en las inmediaciones del Congreso Nacional. La concentración, que reclamaba firmemente la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, fue interrumpida por la violencia policial apoyada por el uso de camiones hidrantes y gases lacrimógenos.

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El contexto que rodea a esta marcha es complejo. Un clima de descontento estudantil y social, intensificado por las políticas de ajuste del actual ministro Javier Milei, llevó a miles de personas a congregarse en la Plaza Congreso. Sin embargo, el ambiente se tornó hostil poco después de la llegada de los manifestantes, cuando una violenta avanzada policial comenzó a dispersar al grupo, disparando no solo gases lacrimógenos sino también mangueras de agua a presión.

Particularmente chocante fue el relato de Andrea, una de las manifestantes que explicó haber sido impactada por una granada de gas que le dio en la cabeza. "No sé ni cómo estoy", afirmaba, mientras buscaba asistencia médica. Paralelo a esto, sector de los participantes denunciaba la presencia de posibles infiltrados, individuos a quienes describían con la frase "no son de los nuestros".

Esta percepción fue sostenida por las imágenes transmitidas en vivo por el canal C5N, las cuales capturaron a sujetos encapuchados actuando de manera sospechosa, uno de ellos incluso confrontando violentamente al equipo de prensa.

La intensidad de la represión policial alteró no solo la manifestación sino también la actividad legislativa. Luego de que las fuerzas de seguridad hubieran tenido éxito en dispersar buena parte del grupo concentrado, diversos diputados intentaron acercarse a la escena. Sus intentos fueron bloqueados por la humareda de los gases lacrimógenos, la cual cubría ya gran parte del área a las afueras del Congreso. Estos congresistas habían deseado frenar el uso del aparato represivo, no obstante, el daño ya estaba hecho en términos de derechos civiles.

Además del caos en la calle, los efectos se reflejaron dentro del Palacio, donde una sesión, previamente convocada por la oposición, fracasaba en encontrar quórum suficiente debido a 136 ausencias. En cuanto a los legisladores presentes, únicamente 121 lograron registrarse, quedando históricamente cortos para poder llevar cualquier discusión a cabo. Esto incluye varias ausencias de bloques locales influenciados por los gobernadores regionales, tales como Gisela Scaglia y José Nuñez, entre otros.

A medida que la tarde se tornaba noche, y la llovizna daba paso a una tormenta, los ánimos se mantenían en alta preocupación. Sin embargo, activistas y agentes de diversas organizaciones socialmente comprometidas, se mantuvieron firmes bajo la lluvia, disuadiendo cualquier intento de los sospechosos agentes infiltrados para crear disturbios adicionales.

Fueron momentos que mostraron la determinación de una ciudadanía que, a pesar de la represión, se mostró decidida a exigir sus derechos en democracia.