El Gobierno autorizó compras militares secretas en medio de la tensión por Malvinas

El Ejecutivo publicó un decreto que mantiene bajo reserva una nueva adquisición para las Fuerzas Armadas.

19 octubre, 2026

En una medida que ha suscitado múltiples reacciones dentro y fuera del ámbito militar, el Gobierno nacional, bajo el liderazgo del presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, ha declaratosecreto militar las operaciones contractuales relacionadas con nuevas adquisiciones para las Fuerzas Armadas. Esta decisión, formalizada mediante la publicación del Decreto 1205/2026 en el Boletín Oficial, pone un manto de confidencialidad sobre todos los detalles de la transacción, limitando el conocimiento a un restringido número de personas autorizadas. 

El decreto extiende su cobertura a compras precisas detalladas en un expediente del Ministerio de Defensa, aunque omite cualquier mención sobre el material en cuestión o los costos implicados. Fundamentándose en la necesidad de proteger la seguridad nacional, el Gobierno argumenta que la naturaleza de las adquisiciones requiere absoluto secretismo, cuya divulgación podría comprometer los medios de defensa del país.

Históricamente, esta clase de medidas no son inéditas. Ya en 1963 bajo el Decreto 9390 se estableció que ciertos asuntos relacionados con equipamiento militar podían ser considerados de "Secreto Militar" debido a su fundamental relevancia para la preparación y uso estratégico de las Fuerzas Armadas. La ley de Defensa Nacional 23.554 y la Ley 24.948 ofrecen el marco legal adicional para estas actitudes, definiendo la defensa como un esfuerzo coordinado para asegurar la soberanía y la integridad territorial frente a posibles amenazas externas. 

El procedimiento, a partir de ahora, queda al margen de las normativas de publicidad aplicables a las contrataciones públicas, con la Subsecretaría de Gestión Administrativa del Ministerio de Defensa habilitada para adelantar los actos necesarios para llevar a cabo el decreto. Esta decisión no sólo plantea preguntas sobre los costos implicados en estas adquisiciones, sino también sobre los estándares de transparencia bajo los cuales el Gobierno está operando estas transacciones.

Aunque el decreto no especifica el objetivo final de tal adquisición, ni sus especificaciones técnicas o los cronogramas, expertos coinciden en que ocurre en el marco de un proceso de modernización militar del país.