El Gobierno habilitó el derribo de aeronaves hostiles durante la visita del papa León XIV

La fuerza armada aplicará el protocolo de forma gradual y únicamente como último recurso.

4 noviembre, 2026

La última normativa emitida por el Gobierno argentino establece cuidadosamente un marco de seguridad para la visita del papa León XIV al país. Esta es la primera vez que un conjunto de medidas de tal rigor ha sido puesto en marcha para proteger un evento de índole religiosa. El Decreto 1334/2026, publicado recientemente, establece un amplio plan de seguridad sobre el espacio aéreo y señala su ejecución en las ciudades de Buenos Aires, Luján y Córdoba, sitios que forman parte del itinerario papal.

Con el propósito de asegurar la impecable realización de la visita apostólica, se han fijado estrictos protocolos que de manera ordenada deben ser aplicados al reconocer la presencia de aviaciones externas potencialmente irregulares. Estos protocolos no solamente contemplan la interceptación inicial, sino también progresan hacia advertencias rigurosas y, de ser necesario, instruyen órdenes de aterrizaje. Este enfoque prioriza medidas defensivas y conservadoras con el único objetivo de actuar sólo en casos de extrema necesidad ante amenazas inminentes.

Un elemento sobresaliente de esta legislación es la determinación jerárquica para calificar un suceso como hostil. El Almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare, como comandante conjunto aeroespacial, jugará un papel decisivo en este sentido. No obstante, cualquier acción militar definitiva requerirá la autorización expresa del Ministro de Defensa, lo que significa un control absoluto que limita cualquier decisión apresurada.

El logro de este delicado balance recae en el Comando Conjunto Aeroespacial, en cooperación con la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Esta alianza busca implementar un despliegue estratégico finamente articulado.

Finalmente, la regulación del tráfico aéreo durante los días clave de movilidad papal estará sujeta a restricciones sin precedentes, mostrando así el compromiso unilateral del Gobierno con la seguridad tanto de las altas personalidades como del pueblo congregado.