San Martín cumple 86 años: la historia de sacrificio y trabajo de un club de barrio

El largo camino de una institución que nació en la casa de un herrero y cerrajero y que terminó afincándose en el barrio Don Bosco.

6 noviembre, 2026

Presente y futuro de los "Celestes" del barrio Don Bosco: la continuidad de un sueño que se convirtió en realidad. Foto: gentileza Club San Martín.
Presente y futuro de los "Celestes" del barrio Don Bosco: la continuidad de un sueño que se convirtió en realidad. Foto: gentileza Club San Martín.

El club San Martín cumple hoy 86 años. Una trayectoria que se caracterizó por la pasión de su gente, su trabajo y su permanente renacer para superar los diferentes problemas que tuvo que enfrentar. Desde aquellos inicios “itinerantes”, cuando apenas si alcanzaba para alquilar un terreno baldío, a su definitiva instalación en la actual esquina de Manuel Estrada y Chile.

 

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Esta historia comenzó a madurar durante 1940 y terminó de tener una forma concreta “el 6 de noviembre en la casa del herrero y cerrajero José Macarone, en la esquina de España y San Martín”, precisó José Quiñones, periodista y autor del libro “El león del Don Bosco”. Aquella ciudad que veía nacer a la nueva institución tenía apenas 2.000 habitantes.

Y como había que ponerle un nombre a la flamante criatura, al “Gallego” José Puertas se le ocurrió que había que rendir un homenaje a San Martín. “El general era un héroe de la patria, que hizo tanto por la libertad del país”, sostuvo con énfasis, y la moción fue aceptada, dando lugar a un sentimiento que hoy cumple 86 años.

Luego de transitar por diferentes escenarios, a mediados de los ’50 el club encontró “su lugar en el mundo”, en lo que “era un páramo alejado del centro de la ciudad, conocido como “el campo de Kossman” y que hoy es el populoso barrio Don Bosco”, comentó.

 

Una foto con historia: en el centro, de bigotes, Julio Dante Salto; a la izquierda, su esposa, Margarita Segovia; y a la derecha, Adolfo Manuel Rosales y el padre Sincero Lombardi, de la iglesia Padre José María Brentana. La velada es en el salón del Círculo Italiano, en 1959 o 1960. Foto: gentileza José Quiñones.

 

Eran terrenos de la familia González Larrosa adquiridos en una subasta, con una arriesgada apuesta de uno de sus directivos, Adolfo Rosales: pagó la seña del predio disponiendo de unos fondos que tenía producto de su actividad como viajante de comercio.

Un comentario de los futboleros de aquellos tiempos describe cómo era aquella ciudad que comenzaba a desarrollarse entre chacras y alamedas. “había que tener cuidado porque un pelotazo largo podía terminar dentro del cementerio”, enfatizaban entre risas. En ese entonces, los separaban las mismas cuatro manzanas, pero todavía sin construcciones a la vista.

Desde Pedro Macarone –su primer presidente–, a la actualidad, han desfilado a lo largo de la historia un sinnúmero de nombres que aportaron lo suyo para el desarrollo y consolidación del club, respetando los ideales de la hora fundacional.

 

Una bandera que resume el significado del club: las categorías menores del fútbol en el desfile del aniversario de Cipolletti. Foto: gentileza CDSC San Martín.

 

José Quiñones recuerda a una extensa serie de dirigente que marcaron su tiempo: allí se encuentran figuras “como Aurelio Martín, Adolfo Rosales, Héctor Díaz, Gino Galli y Josefa Moreno, Amador Aninao, Héctor Suárez, Garabito, el doctor Julio Dante Salto, Oscar Ludman, el Rudy Salto, Baltasar Fuentes, Juan Hanz, Luis y Gerónimo Lagos, Tucho López, el Lolo Stalrich, Alvarito Uribe, las familias Manríquez, Di Lauro y Buono”.

 

Los laureles futboleros

San Martín nació como club de fútbol y se recuerdan algunos equipos históricos: “Los Pingüinos del ‘37 con el trío Baltasar Fuentes, Antonio De La Vía y Joaquín Zapata; el rutilante campeón de la Liga Mayor del ‘59 y la estampa legendaria del Pato Alonso”.

En los últimos tiempos, y pese a los vaivenes económicos, San Martín exhibe un crecimiento sostenido con inversiones de fuste que han potenciado su infraestructura: la obra del albergue sobre los vestuarios; riego sistematizado, cambio del alambrado olímpico y nuevo sistema lumínico (luces led) en el campo de juego. 

En el futuro inmediato, aparece el ambicioso proyecto de dotar con césped sintético la cancha auxiliar, estando la posibilidad de contar con apoyo oficial para financiar las tareas.