2026-01-08

Quién era Agustín, la víctima del crimen del barrio 2 de agosto

Tenía 26 años, una vocación de artista y hacía un mes que se había instalado en Cipolletti. Hoy le formularán cargos al presunto asesino.

Agustín Troncoso tenía 26 años, un proyecto de vida y una pasión artística que se trasladaba al mundo del tatuaje. En noviembre se radicó en Cipolletti; alquiló un departamento cerca del Hospital Pedro Moguillansky, y todos los días pasaba a visitar a su mamá, Vanina, y a sus tres hermanos en la casa del barrio Confluencia, de Neuquén. Esas ganas e ilusiones se estrellaron contra la tragedia: el 7 de diciembre, cerca de la medianoche, fue asesinado por un sujeto que lo apuñaló debajo de la axila.

 

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El joven había cursado la secundaria en el EPET N° 8 de Neuquén (en Olascoaga y Perticone), y todavía seguía formando un grupo de amigos con los compañeros de estudios. Más que la técnica, lo atrajo el dibujo. “Iba a todos lados con sus crayones y sus hojas para dibujar”, precisó la mamá.

El 2025 parecía haberle abierto sus puertas: consiguió un trabajo en la empresa de distribución y logística Ocasa; compró un auto (un Corsa gris), y se puso de novio con una chica cipoleña. En paralelo, seguía con sus trabajos de tatuaje. Pintaba bien el futuro.

 

El sospechoso del crimen fue detenido ayer a la tarde: hoy le formularán cargos por homicidio agravado. Foto: gentileza.

 

Pero ese 2025 también iba a ser el final. El 7 de diciembre, Agustín pasó la tarde en el río junto a un nuevo amigo, Nelson. Después iba a realizarle un tatuaje en su casa. A la noche se encontraban en el vehículo, en una calle del asentamiento 2 de agosto, ubicado junto al río Neuquén y lindante con Costa Norte. Apareció un sujeto, supuestamente conocido de Nelson. Hubo una discusión, y el extraño – que sería Agustín Ricardo Morales -, extrajo un cuchillo y lo atacó.

 

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La autopsia reveló que el cuerpo de Agustín tenía varios cortes en los antebrazos: heridas defensivas, en un vano intento de parar los hachazos que le tiraba el agresor. Hasta que el arma lo encontró: ingresó por el espacio intercostal, justo debajo de la axila; atravesó la arteria aorta y llegó hasta el pulmón. Esa arteria es una de las más importantes: Agustín murió muy poco después. Los forenses estimaron que en esas condiciones no habría tenido más de cuatro minutos de sobrevida.

Un testigo del hecho reveló después que con absoluta sangre fría, el asesino tomó una mochila del interior del auto y se marchó.

Ayer lo encontraron: estaba oculto en una vivienda de Costa Norte, tal como lo sospechaban los familiares de la víctima. E intentaba pasar inadvertido de la comisión policial sumergiéndose en el agua del río Neuquén. Durante una audiencia que se realizará a partir de las 11, se le formularán los cargos por homicidio. En principio, agravado por el uso de un arma.

 

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