Cuatro muertos en la ruta 22: el único sobreviviente recordó el choque y pidió justicia
A tres meses del siniestro vial que conmocionó a Catriel y a toda la región, Pastor Gutiérrez, único sobreviviente de la tragedia en la que murieron cuatro integrantes de su familia, compartió su testimonio en el marco de una nueva marcha realizada para mantener vivo el reclamo de justicia.
El hecho ocurrió el 21 de noviembre de 2025, cuando el vehículo en el que viajaba la familia fue embestido por una camioneta Amarok conducida por Axel “el Chinito” Araneda, quien circulaba alcoholizado y a alta velocidad. Tras el impacto, el auto se incendió y provocó la muerte de su esposa, su hija y sus dos nietos. Araneda fue imputado por homicidio culposo y permanece con prisión preventiva mientras avanza la causa.
En medio del dolor, Gutiérrez relató cómo cambió su vida desde aquel día.
“El dolor existe, se extraña. Me quedé solo, me arrebataron todo. Toda la familia me arrebataron prácticamente”, expresó. Contó que hoy encuentra fuerzas en su hijo y en un nuevo nieto que nació poco después de la tragedia: “Me llevó dos y me trajo otro. Así que estamos luchándola”.
El sobreviviente recordó con claridad cada instante previo al choque. La familia viajaba rumbo a Las Grutas cuando una baulera que transportaban en el techo del vehículo se desprendió y quedó sobre la ruta. Gutiérrez se detuvo, encendió las balizas y comenzó a hacer señas para advertir a otros conductores. “Paré, puse la baliza y bajé. La gente frenaba y esquivaba. Pasaron tres o cuatro autos y no había pasado nada. Estaba todo de día, se veía bien”, explicó.
Según su relato, mientras intentaba señalizar el peligro, la camioneta apareció a gran velocidad y embistió el vehículo familiar. “Vino esta bestia y me lo llevó por delante”, recordó. El impacto fue devastador y el auto se incendió casi de inmediato. “Se prendió fuego en el acto. Lo agarró del lado del acompañante y toda la parte de atrás”, señaló.
Gutiérrez intentó rescatar a sus seres queridos por sus propios medios, pero no pudo salvarlos. “Trataba de sacarlos solo. Tengo zapatillas que están quemadas. Parece que todavía es un sueño”, contó.
El hombre también aseguró que el conductor de la camioneta no lo ayudó tras el choque. “No me ayudó nadie. Nadie”, afirmó.
A pesar de las críticas que surgieron desde la defensa del imputado sobre la maniobra previa al impacto, Gutiérrez sostuvo que actuó para evitar un mal mayor.
“Había quedado un objeto grande en la ruta. No había otro lugar para parar. Yo puse las balizas, hacía señas y hay testigos de todo eso”, aseguró.
Sobre el avance de la causa, señaló que confía en el trabajo judicial aunque aún no declaró formalmente, ya que su testimonio se canaliza a través de su abogado. “Estoy conforme con la justicia. Confío en que están haciendo bien las cosas”, indicó.
Durante la marcha realizada en Catriel, familiares y vecinos volvieron a exigir que la tragedia no quede en el olvido y reclamaron una condena para el responsable. La movilización se realizó al cumplirse tres meses del hecho y forma parte de una serie de convocatorias que continuarán en las próximas semanas.
Mientras espera el juicio, Gutiérrez intenta reconstruir su vida atravesado por la ausencia.
“Me arrebató todo”, repitió. Y aunque el dolor sigue intacto, asegura que sigue adelante sostenido por su fe y por el acompañamiento de sus seres queridos.