2026-04-17

Por qué ya no se ven los cisnes de cuello negro en la Isla Jordán

Las aves abandonaron el hábitat que tuvieron durante varias décadas y se instalaron en otros tramos del río.

Un hecho que llama la atención es la ausencia de los cisnes de cuello negro en el tramo del río frente a la Isla Jordán. Desde principios de los años ’80, cuando adoptaron el lugar como espacio de alimentación y descanso en sus viajes migratorios, estos hermosos ejemplares fueron una constante. Motivo de admiración y contemplación para la gran mayoría de quienes siguieron yendo al lugar a pesar de la prohibición de bañarse, sobrevivió a las matanzas más encarnizadas. Pero en los últimos tiempos parecen haber cambiado de residencia.

 

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Los cisnes siguen pasando, no es que no estén. Eligieron otro lugar para quedarse”, precisó Luis Maldonado, guardafauna e integrante de la secretaría de la unidad de gestión de fauna. “En la actualidad se ven muchos en sectores de Allen y Guerrico”, precisó. También adelantó una hipótesis: algún cambio en las condiciones del río que los llevaron a abandonar este lugar.

No hay una investigación sobre esta modificación: ni de la Autoridad de Cuencas ni desde Fauna de provincia. Pero hay dos situaciones que pueden mencionarse como hipótesis: los cisnes comenzaron a alejarse de la Isla desde se dejó de tirar desechos cloacales crudos al río; y el avance de la carpa. “Hay muchas variables posibles; cualquiera que cambie la biodinámica del río puede haberlos afectado”, explicó Maldonado.

 

Los cisnes de cuello negro son aves migratorias, que tenían un lugar de resguardo frente a la Isla. Foto: archivo.

 

Los cisnes se alimentan de algas, plantas acuáticas y también de invertebrados, como insectos, pequeños crustáceos o huevos de peces. Desde la ribera se los podía observar cuando buscan su comida y luego iniciaban el vuelo para buscar otro sitio.

Otro factor que puede haberlos afectado es el avance constante de las carpas, una especie exótica que en su búsqueda de alimentarse suele cambiar las condiciones del lecho del río. De hecho, se ha estudiado como su presencia perjudica el desarrollo de truchas y pejerreyes.

“La naturaleza es cíclica – comentó Maldonado -. Y así como algunas especies se asientan en un lugar, después buscan otro espacio donde se sienten más protegidos o encuentran más comida”.

 

 

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