Otra vez bajaron los caudales de los ríos en la región
El 2026 marcará la condición de los ríos de la región por su irregularidad; producto de situaciones meteorológicas – en parte -, y de decisiones que tienen que ver con la mayor demanda de energía desde los grandes centros urbanos. En la última semana, el caudal de los ríos Limay y Negro bajó en más de un 50 por ciento. Mientras tanto, el Neuquén sigue con un régimen mínimo. Casi de “mantenimiento biológico”.
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La decisión de reducir tan drásticamente lo que se vierte por el Neuquén desde el complejo Cerros Colorados – El Chañar es el último dique compensador -, es técnica. La cota del lago Mari Menuco se encuentra muy cerca del “mínimo normal”, y se pretende acumular toda el agua que sea posible. De allí sale el acueducto que alimenta de agua potable a gran parte de Neuquén capital.
La estrategia de verter apenas 36 m3/segundo tiene que ver con esa necesidad de “llenar el embalse” para no poner en riesgo el abastecimiento de agua. El dato: el caudal del Neuquén hoy, es incluso menor al que llevaba hace un mes.
Pero donde más se siente el cierre de las compuertas es sobre el Limay: si para el 25 de mayo llevaba 900 m3, aguas debajo de Arroyito; hoy lleva menos de la mitad, 400 m3.
El río Negro se ve afectado en toda su extensión por esta bajante: de 946 m3 a fines de mayo, a los actuales 436 m3.
“La situación de mayo fue una excepcionalidad”, explicaron los técnicos de la Autoridad de Cuencas. Desde la secretaría de Energía exigieron una mayor generación de las centrales hidroeléctricas para paliar la escasez de gas en algunas centrales térmicas o de ciclo combinado. Pero en cuanto pasó la emergencia, se volvió a un régimen más riguroso.
“Tengamos en cuenta que estamos en meses de estiaje, que los aportes en la cuenca son mínimos. Durante esta etapa, los ríos siempre llegan con bajos caudales. La situación cambia con la llegada de la primavera. Aunque hace varios años que los aportes no son lo que eran. Hay cada vez menos nieve en la alta montaña”, precisaron.