Declaró el imputado por el homicidio de la 2 de febrero: “No tengo nada que ver”
José Lagos, imputado por el crimen de Cristian Nahuel Vera, declaró durante la última jornada de testimonios. Enfatizó que hace “un año y ocho meses que estoy detenido en esta causa” y “yo no tengo nada que ver”. Y sostuvo que en los 22 meses que mediaron entre el homicidio y su detención “seguí viviendo frente al lugar donde ocurrió el hecho, nunca me fui lejos”.
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Vera, un sujeto con numerosos antecedentes penales, fue asesinado de cuatro balazos el 23 de diciembre de 2022. Durante el juicio se explicitó un mecanismo de ataque: un balazo de una pistola calibre 38, directo; tres más, realizado con una escopeta con perdigones. Cuando se realizó el allanamiento de la casa de Lagos sólo se encontró una pistola calibre 9 mm. Las armas utilizadas en el crimen nunca fueron encontradas.
En esa circunstancia se basó la argumentación propuesta por la defensa y el relato final de Lagos: explicó que ese día estaba almorzando con su hijo y escucharon unos disparos. “No les dimos importancia; creímos que eran cohetes, porque estábamos cerca de la Fiesta”, contó. Antes habían escuchado a unas motos acercándose. Para la defensa, se trataba de un “ajuste de cuentas” desde una banda a la que Vera había perjudicado.
El tribunal, integrado por los jueces Guillermo Merlo, Marcelo Gónez (presidente), y Sonia Martín. Foto: Cipo360.
La mañana del crimen, Vera y su socio, Brandon Rivero, habían robado una moto a punta de pistola, que después apareció en el patio de la casa de Vera, en la 2 de febrero.
Después de aquellos ruidos de disparos, el imputado contó que “escuchamos unos gritos, unos llantos, vimos al vehículo de la policía que llegaba. Al rato llegó el hijo de Macarena (Beroiza), que me pidió una sábana prestada para tapar el cuerpo”. Y dejó una conclusión general: “como se trataba de cosas que no eran de mi incumbencia, no fue ni me metí”. En otro momento, reiteró que “por eso mismo tampoco me preocupé mucho por saber qué había pasado”.
Testigos de la defensa
En la última jornada de testimonios, la defensa aportó el de dos peritas de parte: la criminóloga Francisca Durlos y la técnica Carla Vilches. Ambas trabajan en un estudio que realiza pericias a pedido de las partes, Y las dos aportaron su análisis, tomado de un estudio particularizado de lo que existe (o no), en el expediente.
El principal testigo de la fiscalía es un menor que tenía 9 años al momento del crimen, y que dijo haber visto a Lagos dispararle a Vera. Sus dichos fueron tomados a través de Cámara Gesel. Durlos se concentró en las “inconsistencias” del testimonio, en la “memoria selectiva” que presentaba, y argumentó que se trataba de una referencia “contaminada” por el temor, el paso del tiempo y los dichos de los adultos con quienes vive.
El imputado, José Lagos, junto a su abogado Rodrigo Raca en uno de los tramos de la audiencia. Foto: Cipo360.
También cuestionó que la investigación se haya dirigido hacia Lagos y no hacia otros personajes que aparecen nombrados en el expediente, como los hermanos Lucas y Nelson Hernández. Apuntó que la víctima le debía dinero a Nelson por las drogas que le proveía.
El fiscal Martín Pezzetta hizo un contra interrogatorio bastante picante. Preguntó, por ejemplo, si habían podido analizar las imágenes de los momentos previos al crimen, tomadas por las cámaras de seguridad. La respuesta fue negativa.
Y sin inocencia, quiso saber si las técnicas sabían que Nelson Hernández tenía colocada una pulsera electrónica, dispuesta por la justicia. “De esa manera se podía monitorear en qué lugar estaba”, sostuvo.
La audiencia continuará el viernes, con los alegatos de la querella, la fiscalía y la defensa.