2026-06-30

Jonathan Porfiri: las vinculaciones del acusado por intento de homicidio con el clan Montecino

Junto a Pablo, supuesto heredero de la jefatura de la “familia”, fueron condenados por el homicidio de David Oliva en 2008.

Jonathan Porfiri ingresó esposado al Tribunal. Lo esperaban los integrantes habituales de una audiencia de formulación de cargos: los fiscales, el defensor oficial, la jueza de garantías. No era la primera vez que estaba en esa situación; pero en esta oportunidad no lucía tan seguro y desafiante como en las anteriores.

 

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Está acusado de intento de homicidio: desde muy corta distancia le habría disparado con una escopeta tumbera a un vecino que había ido a reclamar una antigua deuda. “Con mi hermano era el asunto; le pedía el dinero de un robo”, dijo. Jonathan hoy tiene 34 años, de los cuales pasó 11 años y 8 meses detenido. Con distintos regímenes, porque la primera vez fue juzgado por la ley penal juvenil, con una fuga estrepitosa de por medio y nuevos hechos delictivos.

El 6 de mayo de 2021 recuperó su libertad. Se encuentra trabajando en un lavadero de autos, tiene una novia y declara que está tratando de acomodarse. ¿Qué había sido de su vida?

 

La protección de “la familia”

Durante su adolescencia se vinculó con el clan Montecino. El jefe familiar, Héctor, fue condenado por conformar una banda de distribución de drogas a escala regional y murió en la cárcel. La hermana, Ruth, recibió una pena de 17 años de prisión y sigue entre rejas. El hijo mayor, Pablo – o Palito, como lo conocían -, fue el compañero de andanzas de Porfiri durante la adolescencia.

El 29 de diciembre de 2008, Pablo Montecino y Jonathan Porfiri tuvieron un encontronazo menor con los hermanos Oliva cuando iban en moto. Una cuestión de prioridades en el tránsito, que terminó con algún manotazo al aire y una orden perentoria. “Quemalo”, ordenó Pablo. Y Jonathan disparó, hiriéndole en el cuello. El hermano menor de David intentó llevarlo al Hospital, pero el joven murió minutos después.

En ese tiempo, Jonathan y Pablo tenían 17 años. David había cumplido 20, estaba de vacaciones en Cipolletti y en enero debía sumarse a la primera división de Arsenal, que en ese tiempo militaba en la primera división.

 

La movilización a Tribunales, el día que comenzaba el juicio a Porfiri y Montecino. Foto: archivo.

 

Los dos homicidas se sentían impunes. Contaban con la protección de la “familia”, con grandes recursos económicos y muchos contactos. La situación dio un vuelco cuando el entonces intendente de Cipolletti, Alberto Weretilneck, salió a apoyar el reclamo de justicia que hacía la familia Oliva.

 

Presión social y juicio

Por la presión social, la causa llegó a juicio finalmente. Los dos imputados tuvieron un equipo defensor de primera línea: Oscar Pandolfi y Rubén Romero, dos de los abogados más prestigiosos de la región. No pudieron evitar la condena a 10 años y 8 meses de prisión, pero lograron que se les concediera algunos “beneficios”, amparados en que ambos habían sido menores de edad cuando cometieron el crimen.

Con el paso del tiempo, aquella sociedad fraterna parece disuelta. Nadie se acercó a Tribunales para apoyar a Porfiri. Durante la audiencia, pretendió que le cambiaran el defensor oficial por otro, algo no permitido por el reglamento de Tribunales. Tal vez recordaba las continuas interrupciones que hacían sus abogados anteriores y hubiera preferido otro estilo. Pero se llamó a silencio cuando la jueza Bagniole le precisó que estaba en libertad de contratar otro abogado. Pero tiene un costo.

Tiempo de billeteras cortas. Porfiri prefirió acordar con el defensor que pone el Estado. Hoy, parece no contar con la protección ni el cuidado de los Montesino.

 

 

 

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