2026-10-03

CIPOLLETTI CUMPLE 123 AÑOS

Estación Limay: al principio de los tiempos, fue el ferrocarril

La fundación del actual Cipolletti tuvo un antecedente importante: ser punta de rieles del sistema ferroviario durante algunos años.

Antes de la campaña que encabezó Julio Roca en 1879, la zona de la Confluencia era considera una región estratégica para los pueblos aborígenes para el tránsito y comercio entre los ambientes precordilleranos y la pampa.  Un lugar de paso que debía garantizarse porque era relativamente sencillo cruzar el torrentoso río Neuquén.

 

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Por eso también fue clave para el Ejército Nacional asegurar el lugar: en junio de 1879 se levantó el Fortín Confluencia, y algunos meses después se construyó el “Primera División”, en un sector próximo al Paso Fotheringham y a unos cientos de metros de donde se erigió la réplica actual.

Las tierras se repartieron y se vendieron rápidamente en grandes extensiones y a pocos propietarios, una constante en la extensión de la frontera de Buenos Aires. Pero toda esta región no hubiera tenido el actual desarrollo sin dos hechos claves: el ferrocarril y el riego.

 

Guerra y urgencias

Hacia 1880 el gobierno argentino tenía una hipótesis de guerra muy clara con Chile. Y asegurar el control del territorio ubicado al sur del río Colorado era clave. Luego de arduas negociaciones, logró convencer al Ferrocarril del Sur que se hiciera cargo de la construcción de un ramal ferroviario entre Bahía Blanca, la Confluencia y Zapala.  Los capitales ingleses no se mostraron entusiasmados con invertir en una zona que tenía tan escaso desarrollo. Pero exenciones impositivas y otras prerrogativas lograron el milagro.

En octubre de 1897 llegaba al río Colorado; al año siguiente alcanzaba el Valle Medio; y en junio de 1899 se iba a inaugurar la estación 1190, también conocida como Estación Limay, como provisoria punta de rieles. La gran inundación de ese año, que destruyó los pueblos de General Roca, Guardia Mitre, San Javier y Viedma, obligó a cambiar los planes.

El puente ferroviario que unió las dos orillas se terminó de construir en 1901 y se habilitó formalmente el 12 de julio de 1902.

 

 

Cambio de planes

En esos años, el Ferrocarril del Sud decidió que tener dos estaciones separadas por unos seis kilómetros, sin demasiada actividad económica, no era rentable. Por eso planeó levantar la parada ubicada sobre la margen este.

Pero en los alrededores de la Estación Limay ya se había consolidado un movimiento comercial pequeño pero activo. Se habían instalado algunos comercios, como el mayorista Miguel Muñoz; y se iniciaban algunos planes de riego con la construcción de canales, como el impulsado por Manuel Fernández Oro.

El antiguo coronel del Ejército fue por más: adelantó un loteo en la zona más próxima a la estación. Una pequeña superficie de 45 manzanas que fue el núcleo original de lo que se llamó Colonia Lucinda. Hoy, Cipolletti.

El encargado de diseñar el tendido de las calles fue el agrimensor Félix Salomano. Se trata de la actual “área céntrica”, conformada por las calles Fernández Oro al sur; Brentana al este; Mengelle al oeste, y Alem al norte.

La calle Alem fue diseñada con un gran canal de desagüe en el medio que permaneció abierto hasta 1957. Funcionaba como una precaria defensa de los aluviones y descargas pluviales que llegaban desde las estribaciones de la meseta. Ese año se realizó el primer pavimento de la ciudad, se entubó el canal y se habilitó el cruce de la ciudad hacia la zona norte.

 

El riego y la producción de frutas

La otra clave para el crecimiento económico y demográfico de la región fue garantizar el agua para el cultivo. Con un régimen de lluvias que apenas alcanza los 200 milímetros anuales, era impensable una agricultura de secano y la cría de ganado vacuno o lanar. Por eso, desde el principio de realizaron distintas empresas para asegurar el riego.

En 1883 comenzó la construcción del Canal de los Milicos, y en 1902 Fernández Oro financió la ejecución de un canal que se aprovisionaba en el Neuquén y cruzaba una parte del valle.

En 1910 el gobierno nacional se propuso una obra que cambió la historia: la construcción del dique Ballester y el gran sistema de riego con una extensión de 120 kilómetros, que unía a lo que hoy es Barda del Medio con Villa Regina, más una extensa red de canales secundarios y terciarios.

La ciudad prosperó primero con el cultivo de alfalfa, destinado a abastecer a las caballadas del Ejército asentadas en las zonas de frontera.

 

Comienza “el ciclo de la pera y la manzana”

En 1918, el ferrocarril montó una estación experimental en Cinco Saltos. Allí, donde hoy funciona la Facultad de Ciencias Agrarias, los técnicos de la empresa buscaron alternativas de cultivo que justificaran un mayor movimiento económico. Y de transporte de cargas.

Luego de varias experiencias, lograron identificar algunas variedades que mejor se adaptaban a los suelos y al clima de la región: Red Delicious, Jonathan, Rome Beauty, King David, Yellow, entre las manzanas; Williams, Packams Triumph, Beurre D’Anjou, entre las peras.

Los técnicos del ferrocarril asesoraron a los chacareros de la región para mejorar los cultivos y ampliar la producción. En 1929, el Ferrocarril del Sud creó la primera empresa empacadora de la región: la Argentine Fruit Distribution, y el primer galpón se instaló sobre la calle Fernández Oro. Es la actual Casa de la Música.

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