Postales de una ciudad pasada por agua


19 agosto, 2023

Postales de una ciudad pasada por agua
Postales de una ciudad pasada por agua

Típico de una región donde llueve muy poco: la ciudad se vuelve incómoda apenas caen algunas gotas. Las calles se llenan de agua, se hace difícil transitar y los cipoleños prefieren guarecerse en sus hogares hasta que pase todo. Salvo que tengan cosas importantes para resolver: el día de las infancias y el comienzo del fin de semana largo.

Ciudad con poco declive, casi plana, ubicada sobre el valle y a la vera de los tres grandes ríos de la Patagonia. Casi una “palangana” donde el agua tiene poca pendiente para escurrir: desde el noroeste hacia el sudeste. Si a eso se le suma los escasos desagües pluviales que hay, o que se realizaron con dimensiones estrechas, da una idea de por qué todo parece colapsar.

Mengelle, Esmeralda y Naciones Unidas son claves para el tránsito desde y hacia los barrios. Pero a las primeras gotas los autos deben transitar por el centro de la calzada (un poco para sortear los baches tapados por el agua; otro poco porque allí es donde se ve el camino). Y los peatones, a los saltos para poder cruzar de vereda.

Por eso vuelven a aparecer en el paisaje urbano los “puentes” precarios que permiten salvar el “río” que pasa por el cordón cuneta. Apenas un listón de madera sobre el que además de hacer equilibrio, hay que rezar para que no se parta cuando estamos a mitad del recorrido. Las bicis, salvo algún valiente (o necesitado), se guardan para mejor momento.

Y los valientes que a pesar de todo deciden salir y esperar el transporte urbano, ese elemento tan esencial como extraño en las calles cipoleñas, se guarecen donde pueden. En las garitas de espera de la plaza, por ejemplo. En los toldos de los comercios. O contra las paredes de las casas, esperando que al menos sirva de reparo.

Por todo eso, se entiende que cuando empieza a llover las vecinas y vecinos de la ciudad se “guarden” en sus casas y prefieran esperar que escampe para retomar sus actividades.

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