“Gatillo fácil”: de estar al borde de la “muerte cerebral” a acusar a sus perseguidores


22 agosto, 2023

“Gatillo fácil”: de estar al borde de la “muerte cerebral” a acusar a sus perseguidores
“Gatillo fácil”: de estar al borde de la “muerte cerebral” a acusar a sus perseguidores

Una causa por “gatillo fácil” ocurrida hace tres años en Costa Norte, se prepara para llegar a la instancia definitiva. En los primeros días de octubre se realizará una audiencia de control de acusación contra tres efectivos de la policía rionegrina, donde se definirá si llega a juicio finalmente.

El hecho se produjo el 9 de agosto de 2020, en plena vigencia de la cuarentena impuesta por la pandemia de Covid y todas las restricciones a la circulación de la población. Franco Cabrera, un joven misionero que había llegado a Cipolletti buscando nuevas oportunidades laborales, trabajaba en las chacras y vivía en la zona de Costa Norte. En ese momento tenía 21 años.

Aquel día, Cabrera circulaba en moto con un amigo. Según la primera versión que dieron los efectivos policiales, hubo una persecución y un intercambio de disparos que finalizó con el joven herido y trasladado de urgencia al hospital Moguillansky. El primer diagnóstico, el que recibió la familia vía telefónica porque estaba radicada en Santa Ana, Misiones, fue terrible: les dijeron que estaba prácticamente con muerte cerebral, con apenas 10 % de posibilidades de sobrevida.

En esa instancia, se llegó a firmar un documento para permitir la donación de órganos. Pero la directora del Hospital, Claudia Muñoz, fue terminante: se había registrado una nueva actividad cerebral, muy leve, pero tenían que esperar la evolución.

Franco se aferró a la vida y sobrevivió. Poco a poco fue recobrando la conciencia pero con secuelas complicadas: fue como si hubiera tenido un ACV. Tuvo que aprender todo de nuevo: a hablar, a caminar, a leer y escribir.

En cuanto pudo declarar, confirmó las sospechas de la Fiscalía: no hubo un enfrentamiento sino un caso de “gatillo fácil”. Se apartó a la policía de la investigación y se dio paso a la Gendarmería. Su hermana Myriam contó que Franco iba con los auriculares puestos, por lo que no debe haber escuchado la voz de los policías. “De lo único que se acuerda es que andaba en la moto; de un impacto y un dolor fuerte en la cabeza. Y después, cuando se despertó en el hospital”, explicó.