El eterno problema de los baches: ¿los atamos con alambre?


23 agosto, 2023

 El eterno problema de los baches: ¿los atamos con alambre?
 El eterno problema de los baches: ¿los atamos con alambre?

Algunos van a creer que los baches son como los hongos: se multiplican cada vez que llueve. Y eso que en la región, las lluvias son más bien escasas. Lo concreto es que los baches son un dolor de cabeza para los vecinos, y un problema muy difícil de resolver para el municipio. Las reparaciones con el famoso “rapibach”, duran lo que un suspiro. Y para colmo, ¡ni siquiera se consigue!

Ayer, ni bien terminó la lluvia, las cuadrilllas del municipio se dieron a la tarea de tapar los pozos que afloran en cada episodio. Lo tradicional es aplicar una capa del famoso y mentado producto “rapibach”, el nombre comercial de un producto asfáltico utilizado para estos menesteres. Se puede comprar en bolsa o a granel y se lo utiliza para los “parches”, esos pequeños arreglos que se repiten por toda la ciudad.

Para fabricarlo se utiliza asfalto, un subproducto de la destilación de petróleo. Pero YPF, que es el principal proveedor, no lo está entregando. En consecuencia, desde hace varios meses los fabricantes de este material de rellenado asfáltico tampoco proveen a sus clientes. Principalmente, los municipios.

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Entonces: la imaginación al poder. El toque de improvisación, en modo argentino. Gustavo Zovich, arquitecto y actual secretario de Obras Públicas del municipio, reveló cómo están saliendo a tapar los “agujeros” para que, por lo menos, el problema no se agudice. “Tomamos el fresado, ese granulado que está sacando Vialidad Nacional de la ruta 151. Lo mezclamos con kerosén para que se vaya ablandando y amalgamando, y después lo utilizamos para tapar”, apuntó.

¿Sirve? Por supuesto que no tiene un rendimiento siquiera similar al “rapibach”. Pero tapa las urgencias. ¿Y el rapibach es efectivo? El gran problema, dice Zovich, es que cuando la membrana impermeable del pavimento flexible se rompe, ya no hay manera de volverlo homogéneo. Se van a producir filtraciones, y la humedad los termina por levantar.

El rapibach es un material que hace más de 30 años que está en el mercado. Y al parecer, no se inventó ningún nuevo producto que lo pueda reemplazar. “Lo han intentado, pero hay dos problemas: o duran menos; o necesitan de un tiempo de compactación mayor”, precisó el funcionario. Esto obliga a cerrar una calle durante un tiempo, cosa que los vecinos no siempre están dispuestos.

¿Habría una respuesta técnica eficiente? La respuesta pasaría por “levantar” todo el pavimento roto (en algunos sectores, sería toda la calle), y hacer un trabajo desde cero. Algo imposible de pensar con los presupuestos actuales. Técnicamente, posible; económicamente, inviable.