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12/12/2024

El nuevo aumento del precio de la carne hace bajar el consumo

Los compradores están comprando menos y buscan cortes más económicos
   El nuevo aumento del precio de la carne hace bajar el consumo
El nuevo aumento del precio de la carne hace bajar el consumo

El precio de la carne volvió a impactar sobre los comercios de la ciudad. En la última semana los diferentes cortes tuvieron incrementos de entre el 15 y el 20 por ciento y la situación tiene su correlato en las preferencias de los consumidores. Muchos que antes buscaban un peceto, hoy están optando por cortes más económicos, como el chingolito.

 

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Según fuentes del sector comercializador, este aumento fue importante y se efectuó en previsión de un aumento de la demanda por las próximas fiestas. “No debería haber nuevos aumentos, pero por las dudas el consejo es que los vecinos realicen compras anticipadas”, dijeron.

 

Según los datos de la propia secretaría de Ganadería de la Nación, el consumo cayó en los primeros nueve meses de este año un 12,3% si se lo compara con el del año pasado. Y es el índice más bajo de las últimas tres décadas.

 

Que hay un cambio en el consumo, no se puede negar. En muchas familias argentinas se introdujeron otras pautas alimentarias. Pero los precios están teniendo su impacto. Para José Luis Bunter, empresario del sector cárnico, “si se siguen abriendo las condiciones para la libre exportación, vamos a estar complicados porque los precios siempre terminan por equipararse”.

"El carnicero hace equilibrios con los precios", enfatizó José Luis Bunter. Foto: archivo.

 

“Este último incremento era absolutamente previsible – sostuvo Bunter -, porque estamos cerca de las fiestas de fin de año. Y a mayor demanda, mayor precio. Además, tenemos cinco o seis introductores del norte de la barrera de sanitaria que se ponen de acuerdo y generan un aumento exponencial”.

 

Los precios de los diferentes productos siempre busca la uniformación: hacia arriba. Por eso no hay diferencia entre los cortes de origen regional, con los que llegan desde La Pampa o de Buenos Aires. “Cada cual busca su propia rentabilidad”, explicó Bunter. Y otro tanto ocurre con las posibles competencias: el cerdo, por ejemplo, aumentó más que la carne vacuna. Y el precio del pollo sigue un derrotero similar.

 

Los aumentos del producto y los bolsillos flacos obligan al consumidor a buscar alternativas: “se reemplazan los cortes más caros por otros que están más al alcance. Y el carnicero se las tiene que ingeniar para encontrar su rentabilidad en este cambio”, puntualizó el dirigente empresario.

 

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Cuando un comerciante “baja” una media res, busca un esquema de precios que le permita pagar todos los costos y tener su ganancia. Un equilibrio entre la falda y el lomo, por ejemplo. Para eso, tiene que conocer los hábitos de consumo de sus clientes. “En un barrio, por ejemplo, salen más los cortes económicos. En el centro, eligen los más finos” precisó.

 

Por eso se da una paradoja: en el centro, hay ofertas de puchero, caracú o asado ruso, a un precio más económico que en otros comercios. Y viceversa, los carniceros de los barrios suelen tener los cortes “finos”, como el cuadril, el lomo o el peceto, a menor precio que su competencia en el centro.

 

“Cada uno sabe cuál es el fuerte de su venta; y cuáles son los cortes que necesita vender más rápido. Por eso el carnicero es un equilibrista entre las costumbres y posibilidades de sus clientes, y los precios que le fijan por la media res”, precisó.