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06/01/2025

Ciclismo, boxeo, atletismo: 60 años de la “Peña Borocotó”, una referencia en el deporte cipoleño

Quiñones y un grupo de apasionados por el deporte plantaron la semilla que hizo germinar una serie de deportes amateurs entre las décadas del 60, 70 y 80.
Hace 60 años nacía la Peña Ciclística Borocotó, una referencia para el desarrollo del deporte amateur en Cipolletti y la región. Foto: gentileza José Quiñones.
Hace 60 años nacía la Peña Ciclística Borocotó, una referencia para el desarrollo del deporte amateur en Cipolletti y la región. Foto: gentileza José Quiñones.

Hoy se cumplieron 60 años de la creación de la recordada “Peña Ciclística Borocotó”, que durante décadas fue una referencia destacada en la organización de actividades deportivas amateurs o semi profesionales. Desde el ciclismo al boxeo, desde el fútbol de inferiores al atletismo, la peña nacida en el corazón del barrio De Trabajo tuvo su protagonismo especial.

 

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José Quiñones destacó que la peña se formó en la “famosa peluquería de Atilio Aragón”, que en 1965 estaba ubicada en la calle Balcarce 156. Su impulsor fue don Osvaldo Quiñones, junto a Delfín Vega, Darío Lezama, Francisco Burgos y el mismo Aragón.

 

La primera actividad deportiva fue el ciclismo y el bautismo de fuego una competencia de ruta para veteranos entre Cipolletti y Cutral - Có ganada por el neuquino Fulvio Eggers y que contó con casi una centena de participantes, precisó Quiñones hijo. Pedro Méndez, Repupili, el “Ruso” Apigñanesi, el “Gringo” Galardini, fueron algunos de los más asiduos y destacados pedalistas de aquellas competencias que partían del barrio Del Trabajo en un tiempo en que se participaba por la pasión de correr, por el trofeo, por el honor.

 

En el año 1972, la Peña Borocotó, dirigida por Raúl “Chul” Diocares, ganó en fútbol la Segunda Edición de los Juegos Abiertos de la Provincia de Río Negro, en un torneo que contó con la participación de 112 equipos. Terminó invicta ganando los nueve partidos que disputó”, contó José.

 

Un lejano antecedente de la masividad de la Corrida y su prueba familiar: las competencias de calle que durante años organizó la Peña Borocotó. Foto: archivo.

 

El motociclismo también estuvo entre las pasiones deportivas del grupo, y Quiñones “fue uno de los fundadores del Centro Motociclístico de Corredores Cipoleños junto al “Loco” Rolla, Eneas Iachetti y el “Tony” Torres”.

 

El Salón Rapigás del barrio Don Bosco (Perú y Primeros Pobladores), fue sinónimo de boxeo: “Combates estelares con figuras de predicamento y semifondos de boxeadores poco ortodoxos que despertaban la hilaridad de la concurrencia, conformaron el menú de los amantes de los puños”.

 

Pero por ese escenario también pasaron “púgiles como el ídolo local Gregorio “Goyo” Muñoz (el mismo que alguna vez le peleó al oso de un circo), Anselmo Cárcamo, los hermanos Verdugo, Pedro Calzada, “Quique” Valdéz, “Pucho” Vega, Fernando Lamas, Julio César Obregón que llegó a campeón argentino y el panameño “Negro” Thompson en su etapa de entrenador”.

 

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El atletismo sería la actividad que más trascendencia le dio a la Peña. La Borocotó y la figura de Quiñones fueron una señal en la historia de este deporte a nivel regional. En diciembre de 1975, cumplieron uno de los desafíos más importantes: participar de la famosa corrida de San Silvestre, en San Pablo.

 

Con el aporte del gobierno justicialista de Mario Franco y el Sindicato de los municipales cipoleños, Quiñones lleva al mejor fondista regional de la época, Sebastián “Tero” Aravena, oriundo de Contralmirante Cordero y entrenado por el “Zorro” Braun, a la famosa corrida brasileña. La actuación de Aravena resultó consagratoria: clasificó en el puesto 67, cuarto entre los argentinos, en una carrera que contó con más de mil participantes.

 

Las pruebas de calle organizadas por la Peña, dejaron su sello para la posteridad. Inspiraron allá por 1986 al profesor Diego Zarba para darle forma a la tradicional Corrida de Cipolletti, evento que anualmente distingue a la ciudad en el calendario atlético nacional.