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17/02/2025

Femicidio o suicidio: la familia de Natasha Ivon Pinoenía exige justicia

Se trata de la joven madre de dos niños que apareció muerta en marzo del 2024, la familia pide que se investigue, dado que tenia varias denuncias de violencia de género hacia su ex pareja, la última persona que la vio con vida.
Según la querella, la carátula provisoria del caso es «muerte dudosa». Pero ya pasaron 11 meses.| Foto (gentileza)
Según la querella, la carátula provisoria del caso es «muerte dudosa». Pero ya pasaron 11 meses.| Foto (gentileza)

Natasha Ivon Pinoenía, de 25 años, madre de dos niños de 5 y 6 años, fue hallada muerta el pasado 30 de marzo en su domicilio. La joven, que había conseguido recientemente un empleo y estaba ilusionada con su nueva etapa, padecía una realidad alarmante: era víctima de violencia de género por parte de su expareja y padre de sus hijos. A pesar de una orden de restricción, el agresor la acosaba y entraba a su vivienda con total impunidad.

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El hallazgo de su cuerpo generó un profundo impacto en su entorno. En su mochila, el personal de Criminalística descubrió una denuncia radicada el día previo en la Comisaría 18, lo que indicaba su intención de buscar protección. Sin embargo, la Fiscalía determinó el desistimiento de la causa, enmarcándola como un suicidio, lo que impidió la continuidad de la investigación.

La familia de Natasha, convencida de que se trató de un femicidio, está luchando para que se reabra la causa. En diálogo con LU19, la abogada de la querella explicó: "Este martes está programada una audiencia de control de la decisión fiscal, solicitada con el objetivo de exigir la reapertura de la investigación. La Fiscalía decidió cerrar la causa bajo el artículo 131, inciso 1, del Código Penal de la provincia, argumentando que no hay indicios de un delito. No obstante, existen pruebas que no fueron debidamente analizadas".

Entre las pruebas que la querella exige revisar, se encuentra el informe forense, que indicó que la muerte de Natasha presentaba signos de violencia. Además, nunca se realizaron pericias informáticas en el celular de su expareja ni se secuestró su dispositivo, un elemento clave para reconstruir sus últimos momentos. "Hubo testimonios de vecinos que declararon haber escuchado constantes episodios de violencia, lo que confirma el contexto de peligro en el que ella vivía", aseguró la abogada.

A pesar de las reiteradas denuncias y las medidas perimetrales dictadas, el agresor ingresaba reiteradamente al domicilio de Natasha sin consecuencias legales. "Entraba por la ventana del dormitorio mientras ella dormía, se metía por el patio trasero y nadie tomaba cartas en el asunto", relataron allegados.

La familia de Natasha también enfrenta otro doloroso desafío: el contacto con sus hijos, quienes quedaron bajo la custodia de su padre. La abuela materna ha iniciado un régimen de comunicación para mantener el vínculo con los menores, pero las trabas son constantes.

El martes se definirá si la investigación se reabre o si la justicia mantendrá la versión de un suicidio sin esclarecer todas las dudas que rodean la muerte de Natasha Ivon Pinoenía. La familia, acompañada por su defensa, no bajará los brazos hasta obtener respuestas y justicia.

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