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26/08/2025

La crítica situación de la Planta de Agua Pesada: les cortaron el transporte por falta de pago

El plantel de personal se redujo a un 10 %. Los trabajadores buscan respuestas en Comisión de Energía Atómica y el gobierno neuquino.
La planta necesitaría una inversión de 60 millones de dólares para volver a producir, pero existe un mercado internacional en alza. Foto: archivo.
La planta necesitaría una inversión de 60 millones de dólares para volver a producir, pero existe un mercado internacional en alza. Foto: archivo.

La Planta de Agua Pesada, el gigante industrial ubicado en Arroyito, entre el río Limay y la ruta 237, está en una fase crítica. Hace ocho años que se encuentra sin producir pero ahora directamente permanece con una dotación mínima que ni siquiera alcanza para el mantenimiento. Desde ayer, el servicio de transporte de personal se redujo drásticamente y sólo permanecerá un plantel de 20 trabajadores como máximo.

 

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Esta mañana, los delegados y representantes sindicales nucleados en ATE buscaban una solución de coyuntura – la vuelta del transporte -, y una de fondo: la definición de las competencias y la vuelta al diálogo entre la Comisión Nacional de Energía Atómica y el gobierno de Neuquén.

Según las fuentes gremiales, la empresa que prestaba el servicio de transporte de pasajeros del personal hasta la planta, decidió una brusca reducción por la falta de pago. Hasta el viernes, funcionaban dos colectivos y dos Trafics para el turno diurno, y dos Trafics para el turno rotativo. Desde el lunes, quedó solo una Trafic a la mañana y otra el rotativo.

En el medio estamos los trabajadores, que hace ocho años que estamos viviendo esta situación de angustia diaria. Y la verdad, es que el 30 de octubre se termina el único contrato de conservación que tenemos. No sabemos qué va a pasar el 1 de noviembre”, precisó Daniel Sorasio, delegado de ATE en la Planta.

 

Los trabajadores han venido alertando sobre la precariedad de la situación y la necesidad de reactivación. Foto: archivo.

 

La planta de agua pesada comenzó a funcionar a mediados de los ’80, como un actor clave de un ambicioso plan nuclear argentino. La producción del moderador de centrales nucleares estaba pensada para la plena expansión del sistema. Pero las crisis económicas y los cambios estructurales de la política energética modificaron el panorama. No se construyeron nuevas centrales y la PIAP quedó momentáneamente olvidada.

 

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La demanda internacional de agua pesada se ha reactivado. Sorasio explicó que “la energía nuclear es la nueva alternativa para la transición energética”. Y hay diferentes pedidos a nivel internacional. No sólo desde la energía nuclear sino también de la industria tecnológica y de la industria medicinal. Sin embargo, ni la CNEA ni la provincia de Neuquén terminan de definir cómo adaptarse al nuevo panorama internacional.

El delegado recordó que la CNEA “dice tener todo arreglado con Candu Energy, de Canadá, para producir agua pesada. Si arrancamos hoy, nos llevaría 10 años llenar un reactor. Si venden cuatro, no tenemos capacidad para producir el agua. La demanda internacional es creciente. Pero para cubrir cualquier demanda necesitas tener la planta en funcionamiento. Y para eso necesitás entre 18 meses y 24 meses, para empezar a producir”.

El principal cambio que hay que hacer es el remplazo del sistema operativo, que tarda unos 18 meses de instalarse. En total, se necesita una inversión de 60 millones de dólares para la puesta a punto. “En ese interín tenés que incorporar 250 personas, formarlas y capacitarlas. Y lo que más te duele es que esta planta es única en el mundo y calidad de agua”, enfatizó.