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05/10/2025

Diente de Oro: la icónica esquina de Cipolletti que vuelve a la vida con el arte

Artistas están interviniendo el lugar con murales y esculturas para convertirlo en un punto de encuentro cultural, donde se harán ferias, muestras y charlas. El objetivo es que sea una galería a cielo abierto con participación de la comunidad.
En cada paño abierto habrá un mural, junto a las rejas originales de la estructura. (Fotos gentileza)
En cada paño abierto habrá un mural, junto a las rejas originales de la estructura. (Fotos gentileza)

La tradicional esquina donde se ubicaba Diente de Oro es reconocida por todos los vecinos cipoleños, ya sea por haber comprado allí o por reconocer la fachada del lugar,emblemática para la ciudad.

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“Diente de Oro” fue una popular tienda cipoleña de ramos generales que comenzó a funcionar en 1930, en la esquina de Fernández Oro y Villegas, próxima a la estación del ferrocarril. La familia Schuvaks era la propietaria del comercio y así comenzaron a tener prestigio en la comunidad. Además, según testimonios, el comercio tomó relevancia ya que otorgaban créditos a los vecinos.

Los registros indican que se vendía ropa, muebles, sombreros y artículos del hogar, pero con el tiempo, comenzó a quedar en el olvido. La histórica esquina, con su arquitectura colonial, fue abandonada por el abandono del ferrocarril y el desarrollo de Cipolletti hacia otras zonas.

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Actualmente el lugar estaba abandonado y casi en ruinas, lo que ponía en peligro su continuidad con el paso del tiempo. Sin embargo, con la idea de revalorizar espacios históricos para la identidad cipoleña, la esquina está siendo renovada e intervenida tanto con arquitectura como con arte, a cargo de artistas de la ciudad.

En el 2016 se presentó un proyecto para que el inmueble sea declarado un bien histórico enmarcado en la Ley 12.665 de creación de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos. Así el edificio fue cedido por el Concejo Deliberante de Cipolletti por 99 años al Colegio de Arquitectos de Río Negro (CARN) de la ciudad.

A partir de la donación de uno de los nietos del fundador Schuvak en 1994, hoy se está trabajando con artistas y arquitectos que están interviniendo, remodelando y revalorizando el inmueble. Irene Mosiuk, la artista a cargo de la remodelación artística, comentó a Cipo360 que el deseo del dueño original era que el espacio "tenga un valor cultural para la sociedad de Cipolletti". 

Mosiuk es artista plástica y se dedica hace 36 al arte de forma profesional, además es docente de jóvenes y adultos y realiza clínicas de arte. Hace exposiciones a nivel provincial, nacional e internacional, brinda talleres y capacitaciones a nivel nacional e internacional. También es curadora y restauradora de obras y en esta ocasión trabaja junto al Colegio de Arquitectos. En Neuquén ha realizado murales y restauraciones para la Policía y Bomberos. También capacita y trabaja la teoría del color.

En este nuevo proyecto de la esquina cipoleña, el primer paso fue realizar la contención cementicia de la fachada para dar paso a todas las obras que vendrán después. El proyecto artístico de esta segunda etapa se denomina "Diente de Oro, espacio cultural e interactivo", presentado por Mosiuk al Concejo Deliberante. Este conlleva el embellecimiento y coordinación de todas las obras estéticas del lugar.

Explicó que el espacio será intervenido con diez murales, realizados por artistas seleccionados de la ciudad, además habrá esculturas modernas y antiguas y un trabajo de mosaiquismo. Pero también se mantendrá viva la historia de la esquina, ya que se está realizando un relevamiento para exhibir esa información en el espacio en común.

Actualmente se están realizando las pinturas en cada paño abierto del lugar, cada uno acompañado por las rejas que tenía antiguamente, las cuales se conservaron. De esto participa Laura Campos, Daniela Pennese, la Universidad de Río Negro del sector de artes visuales a cargo de Pablo Agüero y un grupo de alumnos, Luciano Rodríguez, el grupo de mosaiquismo "Las Musivarias", Laura Altamirano, Irene Mosiuk y un grupo de niños de un taller de arte.

También es parte el arquitecto Cristian Paradela, con un proyecto llamado "Mi casa imaginada", para niños de 1 a 10 años. Irene indicó que además de los mencionados la convocatoria sigue abierta para sumar más artistas a esta gran intervención.

Consultada por las expectativas que tienen por el resultado final, Mosiuk manifestó: "El punto final lo va a dar la sociedad, uno pone en escena dentro de ese espacio maravilloso lleno de luz y de energía y después es la sociedad la que va a responder y se va a encargar de cuidar el espacio. Nosotros queremos que impacte en la sociedad, que sea un espacio interactivo, que sea una forma de conocer el ambiente artístico con los murales".

Destacó que cada mural a cargo de un artista tiene su mensaje y su impronta, y cada uno tendrá un QR explicando por qué se hizo esa obra y qué idea tuvo el creador. "La interacción de los visitantes con el espacio va a ser una experiencia con el tiempo", expresó.

El objetivo es que el espacio, una vez terminado, sea utilizado para música, arte, ferias, rodeado del arte que se está creando en esta etapa.

"Usar arte para intervenir espacios abandonados es una forma poderosa de revitalizar y dar nueva vida a lugares olvidados o descuidados. Queremos crear un espacio vibrante, lúdico, que la gente pueda intervenir también. Comenzar a pertenecer a ese espacio que nos dejaron generaciones, que hicieron mucho esfuerzo por mantener todo aquello que en sus épocas era difícil mantener".

Destaca además que mientras trabajan la gente pasa y charla con ellos y los acompaña, viendo cómo el lugar abandonado va tomando vida nuevamente, involucrándose con la renovación de la esquina.

En cuanto a otros lugares interesantes para embellecer con arte, Mosiuk menciona el Parque Rosauer, la Plaza San Martín y la Isla Jordán, pensándolos como puntos emblemáticos que podrían incluir esculturas, murales y arte que refleje la relación de la sociedad con esos espacios verdes e icónicos para la comunidad.

"Todos esos espacios tienen un gran potencial para convertirse en espacios de arte y cultura y que reflejen la identidad de Cipolletti. Hay que encontrar qué nos identifica como cipoleños y tenerlo como un ícono en común en todos lados y así promover la creatividad en la sociedad. Hay muchos espacios verdes que deberían ser trabajados con vecinos, con obras, crear distintas temáticas"

Mosiuk enfatiza en la importancia de que el arte interactúe con los visitantes y sea una experiencia recreativa: "Además de colocar obras de arte en galerías también se pueden colocar en espacios abiertos, donde la sociedad pueda tener ese intercambio tan importante."

En referencia al Diente de Oro, Mosiuk destaca que el arte le agregará un valor cultural y estético, volviéndolo atractivo, interactivo e interesante para los participantes. "Va a haber vida, exposiciones, ferias, disertaciones, música en vivo, concursos de arte, quiero que ese espacio empiece a tener vida, con el arte siempre alguien recordará con alguna anécdota a nuestras generaciones anteriores de Cipolletti. Vamos a convivir con este espacio siempre y cuando la sociedad nos acompañe y se haga de forma responsable y respetuosa, siempre aportando algo positivo", finalizó.

Diente de Oro: la icónica esquina de Cipolletti que vuelve a la vida con el arte