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SUSTENTABILIDAD

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26/10/2025

Momo, el hijo de Julián Weich, mostró su casa de barro y sorprendió a todos

Así es la exótica casa de barro de Momo, el hijo de Julian Weich que se hizo “hippie”

En un rincón escondido de las sierras cordobesas, entre el susurro de los árboles y el murmullo de arroyos cristalinos, se levanta un hogar peculiar. No es un refugio cualquiera; es una declaración de principios, una representación tangible de un estilo de vida alternativo. Jerónimo "Momo" Weich, hijo del renombrado conductor Julián Weich, ha decidido alejarse de los reflectores y del ruido urbano para construir una existencia más conectada con la naturaleza, un eco de un alma libre y rebelde, orgullosamente "hippie" como su padre cariñosamente lo llama.

Este innovador hogar no es el resultado de arquitectos o diseñadores de interiores, sino de las manos mismas de Momo, quién dedicado y paciente, combinó materiales naturales de la zona para dar vida a una casa de barro que resplandece con una cálida autenticidad. Acompañado por un espíritu de sustentabilidad, la vivienda nace del suelo mismo, erigida con técnicas de bioconstrucción y permacultura. Cada mezcla de barro, cada piedra dispuesta, cada trozo de madera reciclada cuenta una historia de esfuerzos y sueños realizados con la prometedora promesa de vivir de acuerdo a sus profundas convicciones.

Este particular refugio, sostenido sobre firmes “patitas de elefante” -estructuras de piedra que preservan la integridad del hogar frente a la humedad-, refleja no solo un nicho confortable sino también una manifestación artística en sincronía con el entorno. Los interiores son un tributo a la simplicidad, donde el delicado machimbre cubre el techo como un manto térmico, permitiendo junto a grandes ventanales, que los días sean iluminados por el sol. Todo dentro de esta morada respira sostenibilidad; los muebles hechos a partir de madera reutilizada conservan su esencia rústica, en armonía con el minimalismo intencionado del diseño.

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Un recorrido por la cocina revela la energía con la que Momo ha llenado cada rincón. Con una barra sólida de madera, estanterías ingeniosamente empotradas y murales que parecen contar secretos a través de coloridos vitrales que filtran la luz, el ambiente crea un santuario de paz y funcionalidad. Cada detalle aquí nos habla de una elección concienzuda de evitar materiales industriales, apostando siempre por lo natural.

Fuera de su hogar,y más allá de las paredes de barro, Momo ha encontrado su segunda pasión: la agroecología. Vive en una comunidad donde se fomenta la sostenibilidad, donde su proyecto del “santuario de agua” toma relevancia como un ejemplo de responsabilidad medioambiental y protección de fuentes naturelles. En este camino hacia un estilo de vida armonioso con la naturaleza, el día a día de Momo balancea trabajo agrícola, meditación y una continua educación sobre las bondades de nuestro planeta.

Momo Weich demuestra con su elección de vida que el lujo radica en la simplicidad y el contacto puro con la tierra. Más que una simple casa, su construcción se erige como un manifiesto sostenido en barro y amor hacia el planeta, sugiriendo que es plausible encontrar la belleza y el cobijo sin separarnos de la verdad más pura: nuestra conexión intrínseca con la naturaleza.

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