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TENSIÓN

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14/01/2026

Continúa la represión en Irán: al menos 2.000 muertos y más de 16.000 detenidos

Los estremecedores datos fueron aportados por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, una organización con sede en Estados Unidos.

La situación en Irán ha alcanzado un punto crítico, con cifras escalofriantes que reflejan la magnitud de las protestas y la violenta represión estatal subsiguiente. Desde la llegada de los disturbios, impulsados principalmente por la crisis económica que atraviesa el país, se han registrado al menos 2,000 muertes y más de 16,000 detenciones en diversas regiones de la nación persa. Importantes organismos de derechos humanos, entre ellos la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, han lanzado denuncias contudentes sobre el uso desmedido de la fuerza por parte del régimen del ayatolá Alí Khamenei.

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El reporte ofrece un desgarrador retrato de las víctimas: alrededor de 1,850 de los fallecidos son manifestantes que luchaban por sus derechos en las calles, uniéndose al clamor social contra la opresión política y económica, mientras que una minoría de 135 personas eran afectos al gobierno militarizados en las movilizaciones. Además, se sabe de la trágica muerte de nueve menores de edad, resaltando la amplitud y el impacto generacional de las protestas.

Organizaciones locales informan también sobre la cifra de detenciones que asciende por sobre las 16,700 personas, arrojando luz sobre las prácticas indiscriminadas de arrestos, realizados por fuerzas de seguridad y civiles armados en operativos que han sembrado temor en la población.

La naturaleza misma de las protestas, que empezaron motivadas por el agobiante malestar económico y evolucionaron al reclamo por una transición política más libre, han puesto en el foco internacional al ayatolá Khamenei, quien a pesar de sus 86 años sigue representando el máximo poder en la república islámica. La represión desplegada ha suscitado numerosos rechazos en diferentes regiones del mundo.

Incluso en medio de las tensiones, el discurso del entonces presidente norteamericano, Donald Trump, ha avivado el arenal político al exhortar a los ciudadanos iraníes a persistir en sus protestas y buscar el control de las instituciones nacionales. Al cancelar compromisos diplomáticos con Irán hasta que "cese la masacre", ha dejado una marca tangible en la relación entre ambos países. Esta situación ha llevado a una tensa pausa en la diplomacia entre Teherán y Washington, donde el canciller iraní Abbas Araghchi y el enviado estadounidense Steve Witkoff mantienen acotados contactos y conversan sobre los nuevos desafíos que enfrenta la región.

Mientras tanto, a pesar de las restricciones de comunicación impuestas como táctica de control gubernamental, recientemente se restableció la posibilidad de realizar llamadas telefónicas desde Irán al exterior, aunque el control sobre el flujo de información sigue siendo rígido. Ante la mirada crítica del mundo, la resiliencia de los manifestantes iraníes se alza como emblema de lucha en un país meritorio de paz y bienestar, en un contexto sin duda histórico para la nación y el mundo.